ETAPA 3 | Televisión

Un Homero caribeño

25 de marzo de 2026 - 1:44 am
La editorial colombiana Amor Vincit publica la primera traducción de la Odisea al castellano hecha por una mujer, la helenista cubana Laura Mestre Hevia (1867-1944). En esta versión, los pretendientes de Penélope no juegan ni a la suerte ni a las tabas, sino al dominó: sin perder rigor ni universalidad, esta es una Odisea de ritmo caribeño.
Busto de mármol de Homero en una exhibición de 2008. Foto de Georgios Kefalas (AP)
Busto de mármol de Homero en una exhibición de 2008. Foto de Georgios Kefalas (AP)

Un Homero caribeño

25 de marzo de 2026
La editorial colombiana Amor Vincit publica la primera traducción de la Odisea al castellano hecha por una mujer, la helenista cubana Laura Mestre Hevia (1867-1944). En esta versión, los pretendientes de Penélope no juegan ni a la suerte ni a las tabas, sino al dominó: sin perder rigor ni universalidad, esta es una Odisea de ritmo caribeño.

El 24 de enero de 2026, María Angélica Rodríguez y David Suárez entraron en la librería El Cuarto Plegable, en Bogotá, y vieron un sueño cumplido: un libro de quinientas páginas, encuadernado en cartoné. Se trataba de la Odisea de Homero. Lo que cumplió el sueño fue que esta Odisea había sido publicada por su editorial, Amor Vincit, y, sobre todo, que su traducción del griego la había hecho la helenista cubana Laura Mestre Hevia (1867-1944), que en 1931 fue nominada, junto a otras dos mujeres, al premio Nobel de literatura; en el resto de la lista de nominados, predominantemente masculina, se leen también las palabras «Paul Valéry» y «Hermann Hesse». El nombre de Mestre Hevia está repujado en letras doradas sobre la cubierta; el libro es púrpura, un color emparentado a la nobleza, al que Julio Polux y Rubens atribuyen un origen mitológico: el perro de Hércules muerde un molusco en la playa y se mancha la boca.

***

María Angélica y David se conocieron en un bailadero de la Candelaria, en el centro de Bogotá. Ella es diseñadora gráfica, graduada de la maestría en estudios editoriales del Instituto Caro y Cuervo y él, un economista apasionado del griego y el latín, con cuatro años de cursos libres a cuestas. En enero de 2022, empezaron a vivir juntos en un apartamento de Las Torres de Fenicia, también en el centro de Bogotá. Desde la pandemia, David escribía una bitácora de sueños y ambos decidieron publicarla a su manera: bajo un sello editorial propio. Puestos a decidir un nombre, eligieron Amor Vincit, dos palabras presentes en el verso sesenta y nueve, de la décima Égloga de las Bucólicas de Virgilio: «Omnia vincit Amor: et nos cedamus Amori» (El amor todo lo vence; cedamos nosotros también al amor).

Viajaron a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara a finales del 2022, con la primera versión de Después de la noche, el libro que David decidió firmar bajo el seudónimo Vatosug Llanos. María Angélica guardaba la esperanza de mostrarlo a otros editores, concertar coediciones, aprender de compra y venta de derechos, empaparse del mundo de la edición en la feria del libro más importante del continente. De regreso fueron contactados por Tania Vargas, la directora de la Agencia Literaria Latinoamericana, de Cuba, que representaba a la escritora Soleida Ríos, una santiaguera con un libro que podía interesarle a Amor Vincit: un mosaico de sueños cubanos en ciento cuarenta y tres testimonios. Después de la noche y Antes del mediodía, el libro de Soleida, fueron diagramados por María Angélica en 2023 y publicados en 2024.

Con una fijación que solo pueden entender quienes se han obsesionado con memorizar el canto de las aves, David llevaba varios años interesado por las variaciones en castellano de la obra de Píndaro, un poeta de la Grecia clásica. Aprovechó la nueva cercanía con la Agencia Literaria Latinoamericana para preguntarle a Tania por una cubana que, según Wikipedia, había traducido no solo los Epinicios pindáricos, sino los poemas de Anacreonte y Safo, a Jenofonte y a Platón, y era la primera mujer en traducir del griego al castellano la Ilíada y la Odisea: Laura Mestre Hevia.

En octubre de 2024, Tania negó conocer a la traductora, pero los contactó en enero para darles una buena noticia. El archivo de Mestre Hevia estaba en el Instituto de Literatura y Lingüística José Antonio Portuondo Valdor, un centro de investigaciones creado por la Academia de Ciencias de Cuba, que atesora en su archivo documentos incunables, libros de los siglos XVIII, XIX y XX, y los archivos personales de Fernando Ortiz y Nicolás Guillén.

***

Laura Mestre Hevia nació en abril de 1867. La búsqueda de su nombre en Google arroja una docena de artículos académicos firmados por Elina Miranda Cancela, quien ha dedicado su vida al estudio del griego clásico, es doctora en ciencias filológicas, directora de la Cátedra de Filología y Tradición Clásicas de la Universidad de La Habana. Elina dice que Laura Mestre fue educada por su padre, un pediatra darwinista, huérfano, de herencia modesta, versado en letras griegas y latinas. De aquí las lecturas precoces de Huxley, Darwin, Spencer, Haeckel, Molleschott y Büchner. De aquí, acaso, la fascinación por los libros en detrimento del interés por los viajes, el matrimonio, la acción social y las convenciones al uso.

Hacia el final del siglo XIX, Laura Mestre fracasó en su intento por incorporarse en la vida intelectual habanera, luego de ser rechazada en su postulación a la plaza de directora del colegio Heredia y de que el cargo se lo quedara un hombre con respaldo político. Elina Miranda nos invita a imaginar a una Laura deprimida, sujeta a un ostracismo autoimpuesto, entre las paredes de la casa familiar, en el número 26 de la calle Jesús María de la Habana.

En 1929 y 1930, Mestre publicó los libros Estudios griegos y Literatura moderna. Estudios y narraciones, respectivamente. Para Elina, ambas obras evidencian el interés didáctico por trasmitir los ideales estéticos, intelectuales y morales griegos a las juventudes cubanas. En 2023, el escritor cubano Ernesto Sierra Pérez me habló de Mestre Hevia como una intelectual atrapada en un siglo que demandaba de cualquier artista cubano un compromiso con la independencia y, luego, con la revolución. Laura explica su soledad en una nota: “Desde niña creímos en que había dos caminos para la mujer, muy distintos uno de otro. Con entera convicción, me defendí como un tigre del matrimonio, y así salvé mi espíritu y mi vida. La mujer de cerebro y la mujer vulgar son muy diferentes. Ahora solo deseo poder publicar mis traducciones de la Ilíada y la Odisea”.

**

La edición de la Odisea de Amor Vincit.
La edición de la Odisea de Amor Vincit.

María Angélica y David viajaron a La Habana en Semana Santa de 2024. Fueron atendidos por un equipo de cuatro mujeres comandadas por Lorena Hernández Valdés, la directora del Instituto de Literatura y Lingüística, que guardaba el archivo de Laura Mestre Hevia desde finales de los años setenta. La dirección de Lorena tiene como impronta la colaboración y la ampliación del acceso al patrimonio documental del instituto, así que, emocionada por la posibilidad de que una editorial estuviera interesada en editar parte de su fondo, extendió hacia María Angélica y David la traducción manuscrita de la Ilíada, el libro del que Martí dijo que pintaba el mundo como si lo viera por primera vez.

Foto de la primera reunión entre el Instituto de Literatura y Lingüística Jose Antonio Portuondo Valdor y Amor Vincit, en compañía de la Agencia Literaria Latinoamericana. De izquierda a derecha: Grisel González (archivo), Lena Pino (archivo), Chanel Salazar (digitalización), Yaritza Lestapier (digitalización), Lorena Hernández Valdés (directora ILL), María Angélica y David, y Tania y Jessica (Agencia Literaria Latinoamericana).
Foto de la primera reunión entre el Instituto de Literatura y Lingüística Jose Antonio Portuondo Valdor y Amor Vincit, en compañía de la Agencia Literaria Latinoamericana. De izquierda a derecha: Grisel González (archivo), Lena Pino (archivo), Chanel Salazar (digitalización), Yaritza Lestapier (digitalización), Lorena Hernández Valdés (directora ILL), María Angélica y David, y Tania y Jessica (Agencia Literaria Latinoamericana).

Pero la pareja iba decidida a editar la Odisea, porque la había leído recientemente en voz alta; para una editorial que hasta ese momento solo había editado libros de sueños, la elección tenía lugar, justamente, en el plano de los sueños. En la Ilíada son los hombres quienes sueñan. En la Odisea, en cambio, sueñan Nausica y Penélope, y Penélope proclama:

«Huésped, hay sueños oscuros, inexplicables, y todos no se cumplen: hay dos puertas para los vanos sueños: unos salen por una puerta de cuernos y otros por una de marfil: las que salen por las de pulido marfil nos engañan, diciéndonos palabras que no se cumplen; y los que salen por la de bruñido cuerno anuncian cosas ciertas al mortal que los haya tenido».

A la salida del instituto, María Angélica y David se dirigieron a la casa de la propia Elina Miranda Cancela, la otra mujer que hizo posible la publicación de este libro. Ella suele recordar que, para mediados del siglo XX, solo cuatro hombres habían traducido la Ilíada y la Odisea del griego al castellano, y Anne Le Fèvre Dacier presumía la fama de haber sido la única mujer en conseguirlo en Europa, cuando publicó sus traducciones al francés de la Ilíada, en 1711, y de la Odisea, en 1716.

En Laura Mestre: una humanista casi desconocida, Elina expone que las traducciones homéricas de Mestre proponen constituir estos textos como base de la educación de los jóvenes; a diferencia de los de la cosmogonía hebraica, fundamento de la tradición judeocristiana, los textos griegos no pugnaban con los avances de la ciencia: no negaban la teoría darwinista ni condenaban la soltería de la mujer. Para Mestre Hevia, traducir del griego al castellano era “copiar en yeso una obra de mármol”, y no es difícil imaginar a esa mujer cerebro, anciana y solitaria, como Calipso o Circe, atada al lápiz como a un mástil, traduciendo las letras del amanecer del mundo, para que los habitantes del futuro pudiéramos leer una Odisea en la que los pretendientes de Penélope no juegan ni a la suerte ni a las tabas, echados sobre pieles de bueyes, sino al dominó.

Elina estima que Mestre Hevia finalizó las últimas versiones de ambas traducciones entre 1939 y 1943, un año antes de su muerte. En ambos poemas, Mestre ofrece una versión en prosa que mantiene el nombre romano de los dioses, la expresión «hijo de» en lugar del patronímico («hijo de Atreo» por «atrida») y un uso propio de los epítetos, que simplifica y actualiza la representación de los dioses.  En el prólogo que acompaña la edición de Amor Vincit, Elina Miranda Cancela señala que Mestre, detenida sobre la palabra que describe el temperamento de Ulises, «πολύτροπος» (polýtropon, lit. de muchas facetas o giros), elige traducirla como «ingenioso», mientras que el ilustrísimo Luis Segalá prefiere «de multiforme ingenio» (Odisea, 1910); para Aquiles, Mestre usa «belicoso» donde Segalá, «el que rompía filas de guerreros» (Ilíada, 1908).

Inicio del Canto I de la Odisea, en la traducción de Laura Mestre Hevia.
Inicio del Canto I de la Odisea, en la traducción de Laura Mestre Hevia.
Primer folio de la Odisea de Laura Mestre fechado 1939. A partir de los cantos XVIII y XIX aparece la fecha 1941, tres años antes de la muerte de la traductora.
Primer folio de la Odisea de Laura Mestre fechado 1939. A partir de los cantos XVIII y XIX aparece la fecha 1941, tres años antes de la muerte de la traductora.

Desde abril hasta julio de 2024, el instituto envió a María Angélica, las imágenes escaneadas de los mil cuatrocientos noventa y dos folios escritos a mano. En el trabajo de transliteración, los editores hicieron observaciones sobre las palabras ilegibles, verificaron los nombres propios y anotaron las dudas. Una vez transcritos los veinticuatro cantos, la Odisea de Laura Mestre volvió a Elina a finales de 2024 y ella resolvió las preguntas de la transcripción, decidió sobre la grafía de ciertas palabras y escribió la introducción del libro durante 2025.

La edición de la Odisea de Amor Vincit.
La edición de la Odisea de Amor Vincit.

Elina recuerda en la introducción que la misma Mestre señaló las dificultades que implica el uso del hipérbaton griego para el lector en lengua española y de aquí que esta Odisea mantenga una sintaxis que resulta amena y vigente. Al priorizar el sentido, Mestre Hevia consiguió un libro cuya única pompa del conocimiento del griego acaso sea un apego estricto por la claridad y la sencillez.

Esta traducción resulta aterradoramente contemporánea por haber coincidido con que los adultos del siglo XXI somos cada vez más jóvenes, que coleccionamos juguetes, competimos por la atención del algoritmo y demandamos una literatura que vaya al grano y que nos enganche a ella como lotófagos febriles. Mientras otras editoriales se esfuerzan por traducir del inglés La Biblia o Don Quijote, para brindar a sus lectores una experiencia verdaderamente comprensible, Amor Vincit ofrece una Odisea de mediados del siglo XX, con tono caribeño, que, sin ceder en el rigor o la universalidad de otras traducciones, cabe, por igual, tanto en las cátedras que se preguntan sobre la vigencia del estudio y la traducción del griego clásico, en el plan lector de cualquier persona o club y en las listas de los libros favoritos de los booktubers y de quienes van a cine para ver adaptaciones porque les gusta presumir en voz alta que el libro está mejor que la película (La Odisea de Christopher Nolan  se estrena el 17 de julio de este año).

***

María Angélica empezó a diagramar la Odisea en octubre y terminó en noviembre. Los editores enviaron el libro a la imprenta en diciembre de 2025, apurados por la Feria del Libro de la Habana, programada para realizarse entre el 12 y el 22 de febrero de 2026. Tras los bombardeos a Caracas y La Guaira en el operativo de captura de Nicolás Maduro, el 29 de enero de 2026 el presidente de Estados Unidos Donald Trump emitió una orden ejecutiva para endurecer los aranceles comerciales de cualquier país que suministre petróleo a Cuba. Esta situación ha acentuado la crisis energética de la isla, aumentando la frecuencia de los apagones, incrementando los problemas de transporte, conservación de alimentos y recolección de basuras, y obligó a los organizadores a posponer la Feria.

Mientras logran presentar esta Odisea en Cuba, Amor Vincit y las mujeres del Instituto de Literatura y Lingüística José Antonio Portuondo Valdor trabajan en el escaneo de los más de dos mil folios que componen la traducción de la Ilíada, para publicarla un día y cumplir el único sueño pendiente de Laura Mestre Hevia.

CONTENIDO RELACIONADO

Array

10 de septiembre de 2026
En Donde el agua trabaja, novela ganadora del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat, el peruano David Silva Rojas escribe sobre una trabajadora de una hacienda vinícola que se enfrenta a la explotación laboral, la vigilancia y el silencio. Así, Silva reflexiona sobre las historias que permanecen ocultas detrás de los grandes relatos del progreso económico, el desgaste del cuerpo y las relaciones de complicidad que pueden surgir en este contexto. El editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, habló con él.

Array

14 de agosto de 2026
A veces va por una carretera, ve una chiva acercarse y sabe que es suya antes de leer el nombre pintado en la carrocería. Lo delata una curva, una combinación de colores o una gambeta. Después de todo, ¿cuántas personas pueden encontrarse con su propio trabajo doblando una esquina? Pingüino lleva más de cuarenta años decorando estos buses campesinos y convirtiéndolos en piezas únicas.

Array

12 de agosto de 2026
Hay quienes buscan extender su vida con suplementos, aplicaciones y hábitos de alto rendimiento dictados por la industria del bienestar. Willie Nelson, en cambio, se ha mantenido entre guitarras, cigarrillos, huertas caseras y la decisión consciente de no amargarse la vida. A los 93, su sentido del humor es la columna vertebral de su buena salud. Estos once mandamientos condensan su filosofía vital.

Array

10 de agosto de 2026
La relación entre la literatura y los hoy llamados «lenguajes audiovisuales» siempre ha sido estrecha. Sin embargo, no siempre ha sido armónica. Están los que dicen que la escritura de un guion no es un género literario. Mientras otros insisten en que, si se quiere conseguir una buena historia para las pantallas, es importante prescindir de la «narratofagia». En Colombia hay muchos ejemplos de películas que han tenido una efectiva relación con sus referentes narrativos. Uno de ellos es la versión que realizó Carlos Mayolo en 1986 del relato La mansión de Araucaíma de Álvaro Mutis. Cuarenta años después, el otrora asistente de dirección del filme recorre los pasos detrás de las huellas de su locación principal y se lleva más de una sorpresa.

Array

8 de agosto de 2026
En 1986, Carlos Mayolo llevó al cine La mansión de Araucaima, el relato que Álvaro Mutis escribió para demostrarle a Luis Buñuel que el horror también podía habitar el trópico. Cuatro décadas después, la película sigue siendo una de las obras fundamentales del cine colombiano por su exploración del deseo, el poder, la decadencia y la violencia que sostienen ciertos órdenes sociales. El editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, conversa con Sandro Romero Rey y Alexandra Falla sobre la historia de la película y el legado que marcó para el cine nacional.

Array

7 de agosto de 2026
Desde Venezuela hasta el centro de Medellín, tatuajes, estatuillas y altares susurran una historia: la de cómo migran las religiones populares para adaptarse a un nuevo territorio. En esta crónica, Santiago Rodas y el fotógrafo Una Rutina siguen el rastro del Chamo Ismael y la protección que les concede a quienes cargan su fe como una parte de su país.

Array

6 de agosto de 2026
El Ministerio de las Culturas y sus entidades adscritas reactivaron su política editorial durante este gobierno. Entre abril de 2024 y agosto de 2026 editaron más de cien libros y revistas para ampliar el campo de lo que merece ser recordado y revitalizar debates públicos largamente aplazados. ¿Qué cambió para que el Estado volviera a editar? ¿Qué biblioteca construyó y qué idea de país empezó a tomar forma en sus estanterías?

Array

5 de agosto de 2026
Antes de que Barranquilla entrara en los mapas literarios y artísticos del país, un puñado de jóvenes decidió disputar el sentido mismo de la cultura colombiana. Las batallas que dieron —en periódicos, talleres, bares y estudios de pintura— no solo moldearon la obra de Álvaro Cepeda Samudio, sino que configuraron una manera distinta de pensar el Caribe. Un crítico de arte reconstruye ese momento en que la audacia y el desparpajo fueron una forma de intervención crítica.

Array

4 de agosto de 2026
¿Qué hace que un espacio independiente de Cali llegue a la Bienal de Venecia, uno de los escenarios más importantes del arte contemporáneo? La historia de lugar a dudas recorre el legado cultural de la ciudad, la visión de su fundador, Óscar Muñoz, y una manera distinta de entender la práctica artística.

Array

3 de agosto de 2026
Durante años, la figura de Cepeda Samudio ha brillado más que su escritura: el reportero audaz, el hombre nocturno, el mito barranquillero. Sin embargo, en su narrativa se despliega otra verdad: la espera como forma de mundo, como pulsación íntima que une sus novelas y relatos. Ariel Castillo Mier sigue esa estela para devolvernos a Cepeda Samudio allí donde importa: en la obra que sobrevivió a su propia leyenda.