Bailar y danzar son verbos que ocupan un lugar privilegiado en la vida cultural colombiana. Sin embargo, cuando pensamos en baile, es más fácil que pensemos en la salsa, la cumbia, el merengue y otros ritmos latinos antes que en el ballet. Esto no es casualidad: a pesar de su enorme importancia en la historia de la danza universal, el ballet fue durante mucho tiempo poco practicado en Colombia, pues era un arte reservado a las élites y alejado del resto de la sociedad. Por fortuna, eso empezó a cambiar hace varias décadas, en gran parte, gracias a la labor de Gloria Castro.