Incluso si la presentación de Bad Bunny en el show del medio tiempo del Super Bowl, un escenario atravesado por la tensión entre arte y política, probablemente no tenga ninguna consecuencia política real, ¿qué nos queda de su redefinición de nuestro continente, la rabia que provocó en Trump tanto reggaetón en español y todo lo que se queda por fuera de este relato americano?