ETAPA 3 | Televisión

Cultivar la duda

2 de septiembre de 2025 - 12:00 am
Detalle de la página 5 de Vagabundos, una publicación de Giovanni Vargas con el diseño de Juan Sebastián Rosillo que hace parte del proyecto ROJO, 2021, de Vargas. Vagabundos es un archivo de las diferentes misiones que se han realizado para investigar el pla- neta Marte. Contiene información detallada de cada nave y vehículo que se ha construido y enviado al planeta rojo. Este impreso se pro- dujo con la intención de distribuir gratuitamente parte de la informa- ción que se encuentra en el libro homónimo.
Detalle de la página 5 de Vagabundos, una publicación de Giovanni Vargas con el diseño de Juan Sebastián Rosillo que hace parte del proyecto ROJO, 2021, de Vargas. Vagabundos es un archivo de las diferentes misiones que se han realizado para investigar el planeta Marte. Contiene información detallada de cada nave y vehículo que se ha construido y enviado al planeta rojo. Este impreso se produjo con la intención de distribuir gratuitamente parte de la información que se encuentra en el libro homónimo.

Cultivar la duda

2 de septiembre de 2025

Primero estuvo la frustración. Reunimos un grupo de periodistas, intelectuales, artistas, escritores, creadores de contenido y les llevamos la pregunta que GACETA propuso para el centenario del natalicio del periodista Guillermo Cano, asesinado el 17 de diciembre de 1986: ¿cómo se enfrenta su legado ético a la manera en que circula la información hoy? Las respuestas ahondaban en la confusión sobre lo que significa o no ese concepto; y, más que ofrecer respuestas claras sobre la circulación o no de ideas, la conversación estaba guiada a partir de diferentes miedos a lo digital y las velocidades a través de las cuales se hace más patente una crisis en nuestra idea moderna de democracia. De esa frustración inicial surgió una paradoja sobre la producción de contenido que revierte por completo los principios que enfrentó Cano o el periodismo de finales del siglo XX: más que consumir información, buscamos generarla.

Muchos de los principios fundamentales que constituyeron al periodismo estaban en clave de democratizar la información. Ponerla al alcance de ciudadanos y hallar grietas en los mecanismos opacos que concentraban el conocimiento en círculos diminutos. La información hoy sigue siendo parte de pequeños grupos; sin embargo, su contención cada vez es más limitada. Como expone Juan David Ortiz en su reportaje Información privilegiada, «la información como privilegio se mantiene, aun cuando los desarrollos tecnológicos —la imprenta, la radio, la televisión o el internet— implican que mucha más gente se entera más rápido de muchas más cosas».

En su libro Infocracia, el filósofo surcoreano Byung Chul-Han desarrolla modelos políticos a través de los cuales la información se transforma en su propio régimen: «Transparencia e información son sinónimos. La sociedad de la información es la sociedad de la transparencia. El imperativo de la transparencia permite que la información circule con libertad. No son las personas realmente libres, sino la información. La paradoja es que las personas están atrapadas en la información. Ellas mismas se colocan grilletes al comunicar y producir información. La prisión digital es transparente».

La sensación de libertad es la que asegura, de cierta manera, la dominación. Como dice en Burbujismo Sara Castillejo: «A menudo nos desinhibimos frente a las pantallas. Sentimos que el feed es algo íntimo y que, mientras escroleamos, estamos menos expuestos que cuando vamos por la calle. Estar en nuestra plataforma preferida se siente como un viaje al interior, una conversación genuinamente propia en la que aparecen los temas de nuestro interés sin importar lo incoherentes que pueden llegar a ser entre ellos». Pero esto no es así. O al menos no se construye de forma tan ingenua: «Tanta comodidad y fluidez casi enmascaran la invasión a la privacidad, el aislamiento social y la explotación de vulnerabilidades que sostienen los negocios digitales». 

Todas estas vulnerabilidades se ven explotadas y manipuladas, tanto desde esferas públicas, como lo muestra Melissa Gutiérrez Morales en su reportaje Anatomía de una industria fantasma; o desde esferas íntimas, como se ve en Manosfera, el ensayo de Sara Tufano que explora la información que circula en foros que promueven ideas violentas sobre lo masculino y promueven acciones misóginas. Se trata de espacios que se construyen a partir de las fragilidades y los temores que componen individuos solitarios y desarticulados. 

Cuando Andrés Páramo se pregunta en este número por qué nos gustan las noticias falsas, la respuesta está en el sesgo: «Estamos en la era en que internet permite y alienta que las personas le den importancia a un tema de manera sistemática, que el algoritmo de la atención nos lo envuelva y nos lo mande de manera despiadada en mensajes, videos y publicaciones de todo tipo».

Pero entonces, ¿qué papel puede cumplir un medio público como GACETA en la desarticulación de estas dinámicas? 

Sin información es muy difícil deliberar. Los Estados deben garantizar la pluralidad de información y su abierta circulación. Proponer ideas, reflexiones, debates, conversaciones que salgan del desarrollo hegemónico y establecido de lo que esas dinámicas que hemos dibujado nos proponen. Lo más importante de una revista, un medio, es su curaduría en la construcción de una agenda. GACETA es en sí misma un laboratorio público que propone encuentros desde el periodismo y la crítica cultural, intentando llenar un vacío en la conversación pública para una base común: un lugar donde la información nos sirva para proponer encuentros mínimos sobre los cuales debatir.

«Lo que nos ha faltado, y nos falta, es una cultura de oposición categórica sobre la base de principios intangibles que siempre deberían guiarnos. Los más importantes son la integridad y la dignidad, pero también la defensa de unas habilidades probadas», explica el escritor y filósofo Éric Sadin en Hacer disidencia. Y esto no es menor, porque aquí es donde recoger el legado ético de Cano cobra valor. ¿Cómo se enfrenta este a la manera en que circula la información? Puede ser desde lugares insospechados en nuestra noción de Estado hace apenas algunos años: la edición pública. Si bien no es el único camino, este número es la propuesta de un medio público por tener un Estado crítico, capaz de ser reflexivo sobre sus realidades para proponer futuros posibles. Y ellos pueden surgir, por ejemplo, de cultivar la duda.

CONTENIDO RELACIONADO

Array

1 de junio de 2026
La historia de un joven Abelardo Castillo enfrentado a un maestro severo sirve para pensar qué significa realmente aprender a escribir y todas las decisiones que hay detrás de una sola frase.

Array

31 de mayo de 2026
Durante la FILBo 2026, el editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, habló con Laura Arévalo (editora de El magazín cultural de El Espectador), Sebastián Narváez (director de Sudakas Media) y Santiago Erazo (editor de El Malpensante) sobre el momento que vive el periodismo cultural en Colombia. Sus retos, sus oportunidades y sus transformaciones; qué cuenta y qué se queda por fuera; y, sobre todo, las razones que este oficio ofrece para mantener el optimismo.

Array

29 de mayo de 2026
A propósito de una carta de María Enciso a Gabriela Mistral, este artículo sigue las huellas de una intelectual republicana en Colombia: su llegada a Barranquilla, sus vínculos literarios y las tensiones políticas que dejó la Guerra Civil española a ambos lados del Atlántico.

Array

26 de mayo de 2026
Mientras Woodstock electrizaba al mundo con guitarras y rebeldía, Totó la Momposina y Gloria Triana emprendieron un viaje por la Depresión Momposina para escuchar otras voces. Entre estos ríos y ciénagas encontraron la memoria viva de las cantaoras del Caribe.

Array

25 de mayo de 2026
Roger Moore nunca rompió el personaje: incluso fuera de cámara seguía actuando como James Bond. Este recuerdo de infancia —y un reencuentro años después— nos habla sobre el encanto, el humor y la elegancia de un actor que entendía el poder de la ficción.

Array

24 de mayo de 2026
Sonia Basanta Vidales, más conocida como Totó la Momposina, murió el pasado 17 de mayo en México, a los 85 años. Durante más de medio siglo difundió la tradición musical del Caribe y recorrió el mundo con cumbias, porros, mapalés y bullerengues. Su discografía y su trabajo como investigadora la hacen una figura imprescindible y brillante en la historia de la música en Colombia, una que todavía podemos seguir explorando y descubriendo. Para reflexionar sobre su vida, su obra y su legado, y lo que falta por contar de Totó la Momposina, el editor web de Gaceta Santiago Cembrano habló con Patricia Iriarte, autora del libro Totó. Nuestra diva descalza.

Array

22 de mayo de 2026
Antes de convertirse en una gran artista, Beatriz González fue simplemente Beatriz, la compañera de curso de la madre de Yolanda Reyes en un colegio de Bucaramanga. De esa coincidencia escolar nació una amistad que atravesó ciudades, matrimonios, mudanzas y décadas, y que nunca se interrumpió, ni siquiera cuando ambas dejaron su tierra natal para instalarse en Bogotá. De ese vínculo duradero surge también esta Beatriz de puertas adentro: la mujer antes que la artista, la amiga antes que el ícono, y la familia santandereana —tan inspirada como excéntrica— que, sin proponérselo, ayudó a modelar la mirada singular que ella llevaría al mundo.

Array

21 de mayo de 2026
El Atrato es un río de esperas. De esperas cotidianas, determinadas por el pulso de las aguas, como las de las personas que aguardan en los malecones la llegada de las encomiendas que envían desde Turbo o las de los campesinos que siembran o cosechan según las crecientes y sequías. Pero también es un río de esperas dolorosas, como las de los duelos no resueltos o las de quienes intentan regresar al pueblo del que fueron desplazados.

Array

20 de mayo de 2026
A comienzos de este año murió Beatriz González. Su obra —hecha de colores deliberadamente ingenuos y de una ironía que nunca pierde la calma— sigue interrogando al país con una lucidez que no se desgasta. Quien firma este texto fue su asistente durante casi una década: la vio trabajar, dudar, corregir, ordenar, volver a empezar. Desde esa cercanía reconstruye cómo la artista transformó imágenes de prensa o de la cultura popular —y formatos inusuales como muebles o cortinas de baño— en preguntas políticas de largo aliento. En un momento en que muchos daban por agotada la pintura, Beatriz González insistió en que el arte no se reduce a representar: es una forma de leer el mundo y de mirar de frente aquello que, con frecuencia, preferimos dejar a un lado.

Array

19 de mayo de 2026
Hace cincuenta años murió el profeta del nadaísmo: el hombre que quemó libros en la Universidad de Antioquia, arrojó cápsulas fétidas contra congresos católicos y pasó por la cárcel por burlarse de la moral de su tiempo. Esa furia iconoclasta, sin embargo, enmascaraba una crisis espiritual que el escritor se reservó durante décadas y que se agudizó en un viaje tormentoso al Chocó: allí entendió que necesitaba creer en algo más grande que él.