Un músico sin rumbo, un casting que estuvo a punto de abandonar y un personaje construido con retazos de familiares, amigos y recuerdos. Veinticinco años después del último capítulo de Betty, la fea, Mario Duarte reconstruye cómo le dio vida a Nicolás Mora y el nacimiento de uno de los mayores fenómenos de la historia de la televisión colombiana.