La reciente polémica en torno a la BBC ha reabierto una vieja discusión: ¿debe el periodismo limitarse a informar los hechos o asumir también la tarea de interpretarlos y orientarlos moralmente? A partir de la crisis provocada por un memorando interno que denuncia sesgos editoriales dentro de la corporación, un antiguo reportero de la cadena revisa la transformación que, desde los años noventa, habría desplazado el ideal clásico de imparcialidad hacia un periodismo cada vez más guiado por narrativas y convicciones.