Artista plástico de la Universidad Nacional de Colombia. Ha expuesto su obra localmente y en países como Alemania, Brasil, Corea del Sur, Cuba, Estados Unidos, Finlandia, Guatemala, México, Noruega, Reino Unido y Turquía.
A mediados del siglo XIX, cuando el deseo entre hombres era castigado por la ley y condenado por la ciencia y la moral, un jurista alemán decidió intervenir en ese terreno hostil con una idea audaz: explicar esa diferencia no como crimen ni como vicio, sino como una forma legítima de la naturaleza humana. ¿Quién era ese abogado que se atrevió a desafiar las categorías jurídicas y morales de su tiempo, y qué lugar ocupa hoy en la historia de las luchas por la libertad sexual?
La década del ochenta fue, para muchos, un tiempo marcado por el miedo y la incertidumbre. Pero para Camila Loboguerrero fue también —y casi en secreto— una época de esplendor. Mientras Colombia atravesaba uno de sus periodos más convulsos, ella encontraba el espacio para llevar adelante proyectos documentales largamente soñados y, por primera vez, para aventurarse en el territorio de la ficción. Este fragmento de sus Memorias de mi cine —que en breve publicará el Ministerio de las Culturas— vuelve a esos años en que, contra toda intuición, la creación se abrió paso entre el ruido del país y le dio a su obra un impulso decisivo.