Colaboradores

Juan David Correa Ulloa

Escritor, editor, periodista. Ha sido gestor cultural en el sector privado y público en instituciones como Fundalectura, la Biblioteca Nacional de Colombia y la Cámara Colombiana del Libro. Inició su vida como periodista en el diario El Espectador. Ha sido columnista del mismo diario y de la revista Cambio. Editó y dirigió en dos etapas distintas la revista cultural Arcadia. Durante doce años fue socio fundador de la editorial independiente El Peregrino Ediciones. De 2018 a 2023 fue el director literario del grupo Planeta en Colombia. De 2023 a 2025 fue ministro de las Culturas, las Artes y los Saberes, del gobierno de Gustavo Petro Urrego. Es autor de varios libros entre los que se encuentran Todo pasa pronto, Casi nunca es tarde y El barro y el silencio. Actualmente dirige el pódcast Conversaciones pendientes, en su canal de YouTube: canaljuandavidcorrea.

Aparece en

Unos cuantos vallenatos

Testimonio

/ Unos cuantos vallenatos

Etapa 3 / ¡Delia! 1926-2026

Territorios nacionales y mentales

Editorial

/ Territorios nacionales y mentales

Etapa 3 / ¡Delia! 1926-2026

Río del país amigo

/ Río del país amigo

Etapa 3 / ¡Delia! 1926-2026

TV or not to be

/ TV or not to be

Etapa 3 / ¡Delia! 1926-2026

El oro: esa vaga luz

/ El oro: esa vaga luz

Etapa 3 / ¡Delia! 1926-2026

CONTENIDO RELACIONADO

Array

21 de mayo de 2026
El Atrato es un río de esperas. De esperas cotidianas, determinadas por el pulso de las aguas, como las de las personas que aguardan en los malecones la llegada de las encomiendas que envían desde Turbo o las de los campesinos que siembran o cosechan según las crecientes y sequías. Pero también es un río de esperas dolorosas, como las de los duelos no resueltos o las de quienes intentan regresar al pueblo del que fueron desplazados.

Array

20 de mayo de 2026
A comienzos de este año murió Beatriz González. Su obra —hecha de colores deliberadamente ingenuos y de una ironía que nunca pierde la calma— sigue interrogando al país con una lucidez que no se desgasta. Quien firma este texto fue su asistente durante casi una década: la vio trabajar, dudar, corregir, ordenar, volver a empezar. Desde esa cercanía reconstruye cómo la artista transformó imágenes de prensa o de la cultura popular —y formatos inusuales como muebles o cortinas de baño— en preguntas políticas de largo aliento. En un momento en que muchos daban por agotada la pintura, Beatriz González insistió en que el arte no se reduce a representar: es una forma de leer el mundo y de mirar de frente aquello que, con frecuencia, preferimos dejar a un lado.