El 29 de enero de 1915, el gobernador del Cauca ordenó arrestar a Manuel Quintín Lame junto a su hermano Nacianceno y otros cinco indígenas para sofocar el levantamiento que encabezaba en defensa de su pueblo. Lame escapó, pero el 8 de junio de 1916 fue capturado de nuevo y recluido en la cárcel de San Isidro, la misma hacienda donde había nacido terrajero. Jaime Paredes, hijo de aquel gobernador, lo vio pasar con una soga al cuello por las calles de Popayán. Años después escribió, en las páginas de la revista Pan, un encendido retrato del hombre que se rebeló contra un mundo que también era suyo.