ETAPA 3 | Televisión

A los godos les falta Dios y a los progres les falta black metal. Una entrevista a Liturgy

4 de junio de 2026 - 12:18 pm
Mientras los billonarios imaginan la salvación de la humanidad a través de la inteligencia artificial, la filósofa y black-metalera Haela Ravenna Hunt-Hendrix, líder de la banda Liturgy, plantea el misterio religioso como bálsamo para la desesperanza: arte, compasión y mística para construir el Reino de los Cielos aquí en la Tierra. Hablamos con ella antes de su presentación en Bogotá este 6/6/26 en el Festival Caballito del Diablo.
Cortesía de la artista.

A los godos les falta Dios y a los progres les falta black metal. Una entrevista a Liturgy

4 de junio de 2026
Mientras los billonarios imaginan la salvación de la humanidad a través de la inteligencia artificial, la filósofa y black-metalera Haela Ravenna Hunt-Hendrix, líder de la banda Liturgy, plantea el misterio religioso como bálsamo para la desesperanza: arte, compasión y mística para construir el Reino de los Cielos aquí en la Tierra. Hablamos con ella antes de su presentación en Bogotá este 6/6/26 en el Festival Caballito del Diablo.

«Escatología» es una palabra alquímica: en muchas lenguas que beben del griego, se usa como sinónimo de «coprología», el análisis médico o la comprensión de la mierda. Pero también tiene sentido etimológico y se usa para hablar del estudio teológico y filosófico de lo trascendental, de lo que hay más allá de lo terrenal, después de la muerte. Esa ambigüedad ilustra que hacer suposiciones acerca del Juicio Final o acerca del Reino de los Cielos es, inevitablemente, hablar mierda. 

No quiere decir que no valga la pena. El auge de la inteligencia artificial sucede en un contexto de crisis mundial: hay guerras en todas partes, se viene un súper fenómeno de El Niño, y crecen a la par la ultraderecha y el número de personas vulnerables que desplaza y castiga.  Escuchamos todos los días a todo tipo de personas hablando de un salto tecnológico como el paso definitivo a una nueva era o una nueva vida: el New York Times, tu amigo tech-tusiasta, tu amiga hippie, el periodista conservador Tucker Carlson, la serie Pluribus, la película Project Hail Mary, el Papa, nuestras campañas presidenciales y legislativas, los foros esotéricos y tecnológicos y miles de memes e hilos de redes están reflexionando al respecto. En todas esas expresiones se han colado preguntas y discusiones escatológicas: ¿Cuál es el rol del humano si se acaban sus necesidades? ¿Quiénes somos si nuestra imagen puede ser el disfraz virtual de cualquier persona? ¿Puede Dios ser revivido o enaltecido por las máquinas?

Las cabezas de las principales compañías de desarrollo de IA también participan de esta conversación. El tema escatológico aparece en las decenas de entrevistas, ensayos y documentales de Netflix sobre Elon Musk (primer trillonario de la historia humana, dueño de X, SpaceX, PayPal y más), Peter Thiel (cofundador de Paypal y director de Palantir, empresa de desarrollo de IA con enfoque bélico y de seguridad) y Bryan Johnson (empresario farmacológico y médico, magnate de la bolsa especializado en capitales de riesgo), por nombrar algunos. Hay páginas de Instagram enteras dedicadas a recopilar y denunciar sus tesis transhumanistas con tufillo eugenésico. Para estos magnates, la IA es crucial para transformar a la humanidad en otra cosa. Sobrevivirán pocos, pero los que lo hagan serán súper hombres. Una carne más protegida, perfecta y divina. Johnson piensa que está a nuestro alcance: por eso aplica sobre sí mismo el que llama Protocolo BluePrint, un experimento de antienvejecimiento que él diseñó y financió. Sin titubear, cuenta cosas como que mensualmente se inyecta un litro de sangre de su hijo. Thiel piensa que escaparemos del Apocalipsis creando una mente suprema que perfeccione el sistema mundial y nos permita una vida «en la nube». Musk gasta mares de dinero apostando a que escaparemos a Marte y lo haremos habitable. Estos hobbies se cuentan como altruistas, pero son todo lo contrario. 

Además, sus inversiones e impactos se suman a la larga lista de industrias en proceso de automatización por medio de la IA. Entre más crece la demanda por los chatbots, se necesita más materia prima para hacer más centros de datos que acaparen más agua y energía. Ese desgaste ecológico puede empeorar a la par de las condiciones climáticas.  

El Papa se ha preocupado por eso y por los resultados de la IA: ¿cuál es el lugar de Dios en medio de bombas automatizadas y videonovelas de un minuto en las que frutas antropomórficas se seducen y se engañan? Por eso, León XIV advierte y señala la soberbia de esta aproximación a nuestros tiempos en su encíclica Magnificat Humanitas. En ella, recuerda a la Torre de Babel para llamar a la prudencia. Nos pide revisar y cuestionar nuestras aspiraciones a lo divino y a lo homogéneo. 

Meses antes de la encíclica, di con la banda neoyorquina Liturgy.  Fundada en 2005, este grupo acuñó el término «black metal trascendental» para separarse de la estética hegemónica del black metal escandinavo y su descendencia, mayoritariamente enfocada en las tinieblas, la violencia y el satanismo. Canciones de Liturgy como «God of Love» o «HAJJ» me recordaron la sensación de vértigo y confusión de leer el libro bíblico de las Revelaciones, el Apocalípsis, de pequeño. Otras, como «Djenneration» o «SIHEYMN’s Lament» evocan con ruido, gritos, baterías furiosas y vientos a las alabanzas de los ángeles; la paz y calma con la que el pequeño Cordero vence, sin mediar batalla, a la Puta de Babilonia y a la gran Serpiente.

La líder de Liturgy, Haela Ravenna Hunt-Hendrix, anunció en abril que vendrá a Bogotá en su gira por Latinoamérica. Este 6 de junio (es decir, el 6/6/6) dará un concierto solista en el día de músicas extremas en el Festival Caballito del Diablo; y el 7 dará una charla en la Alianza Francesa. También es artista multidisciplinar, teóloga, filósofa y youtuber. Todas esas líneas de trabajo giran en torno a evocar la experiencia mística y a explicar el sistema filosófico que diseñó: la Cábala Trascendental.

En su página web, en decenas de artículos de Substack, y en cientos de entrevistas y videos meditativos de su YouTube, Haela retoma misterios religiosos y filosóficos mientras critica al poder estadounidense y a las diferentes tradiciones cabalísticas, que buscan describir la esencia de Dios, y, por ende, la del mundo. Luego suma a la pócima premisas del psicoanálisis, el marxismo y el catolicismo ortodoxo — el que nació en el Imperio Romano Oriental, Bizancio, y hoy es hegemónico en los países eslavos—. Esta corriente, argumenta, tiene respuestas para nuestros tiempos que fueron borradas de las tradiciones romana y protestante. Propone que, al armonizar esas ideas para entender el mundo, podríamos poner en marcha otro proyecto: el del Humanismo Apocalíptico, que cree en realizar y vivir en el Reino de los Cielos. 

Uno de sus puntos centrales es que hay que pensar este momento histórico teniendo en cuenta diez «antinomias»: paradojas o dudas existenciales. Al hacerlo, se abre el horizonte para repensar la nueva era. Estas son cinco de esas antinomias:

  1. Los Límites del Conocimiento: ¿Qué tanto pueden acercarse las mentes humanas al conocimiento divino a través de avances como la física, la matemática y el aprendizaje automático?
  2. La Redención del Sufrimiento: ¿El sufrimiento del mundo se redime a través del crecimiento, el perdón y la madurez, o permanece sin redención? ¿Puede la tecnología aportar?
  3. Teogonía: ¿Dios está naciendo a través de la historia humana? Es decir: ¿Dios cambió al nacer de María? ¿Las acciones humanas hacen parte de la historia de Dios o solo de la historia de nuestro entendimiento de él?
  4. La Naturaleza de Cristo: ¿El Mesías es un portador de conocimiento útil para acabar con el mal y la opresión en el mundo? ¿O su muerte y resurrección fueron un sacrificio para hacer posible nuestra redención individual a través de la fe practicada en nuestra cotidianidad?
  5. Sobre el nuevo templo de Dios: ¿Los valores antiguos deben ser destruidos para que nazcan valores completamente nuevos (una visión nietzscheana), o se debe retornar a una piedad trascendente que está por encima de la historia y nunca caduca?

Hablé con Haela Ravenna Hunt-Hendrix sobre el pecado, los sueños húmedos de la escatología empresarial y la redención humana. Mientras leo Magnificat Humanitas, la encíclica de León XIV sobre la IA, me sorprende  que una black-metalera trans y un Papa puedan tener ideas tan cercanas. Ambos nos piden que recordemos que Cristo se sacrificó por nosotros, no por un superhombre o un humano en Marte.

***

En síntesis, ¿qué es el Humanismo Apocalíptico?

Es la idea de que la música, el arte y la filosofía pueden ser un vehículo para cambiar genuinamente el mundo de una manera más profunda de lo que parecería posible, en sinergia con lo divino. Por lo general, el apocalipticismo es anti-humanista, ya sea mesiánico y reaccionario o nihilismo aceleracionista (ver Nick Land), que se entrega a la idea de que la tecnología destruirá a la humanidad. El humanismo apocalíptico mantiene los ideales del humanismo en primer plano, pero trata de hacer contacto con fuerzas libidinales más profundas para apoyar ideas realmente grandes sobre la capacidad de transformación del mundo.

No es exactamente que las humanidades puedan inspirar o influir en las acciones políticas, porque no está totalmente claro qué tan cierto es eso: las artes son subjetivas y suelen ser cooptadas por intereses mercantiles o violentos. Es una actitud específica de invitar, a través de la razón y de lo sensible, a estar al tanto de aquello sobre lo que no podemos estar seguros. Una invitación a no cerrar posibilidades que podrían ser realmente útiles para resolver los problemas que amenazan nuestra supervivencia como especie y nuestro bienestar como seres humanos.

Mucha gente está segura de que el mundo está completamente jodido, y tal vez no lo esté. Hay que hacer énfasis en lo que no sabemos porque esa es la base de la fe. Observar las diez antinomias del Humanismo Apocalíptico sirve para dudar de lo que damos por hecho para poder pensar un mundo distinto.  El objetivo del Humanismo Apocalíptico es mantener estas diez preguntas en mente simultáneamente, reconociendo su seriedad sin descartar ninguna opción, y permitiendo que surjan posibles respuestas a través de la práctica motivadas por estas mismas interrogantes.

Hay mucha gente tratando de secuestrar la idea de lo que es el Anticristo. En una dirección u otra: unos dicen que Peter Thiel será el Anticristo y otros que está en contra del Anticristo. Hay razones para ser negativo y estar preocupado por la IA. Pero, al final, yo diría que el Anticristo es el odio y la explotación. Tener una idea demasiado fija de que la IA es la madre de todo mal o el salvador del universo me parece equivocado. 

Es decir: al guiarse por la existencia del misterio religioso se pueden encontrar maneras de abrir el futuro, formas de hacer frente a la desesperanza. ¿Es preciso decir que no crees que el Cielo sea «donde van los muertos», sino que es algo que ya existe en el futuro, a lo que llegaremos mediante el avance tecnológico y el compromiso de la humanidad con actuar en nombre de Dios, de la compasión y la virtud? 

Sí. Creo que es materialmente posible que en el futuro vivamos en lo que llamo Municipios de individuación soberana, jerárquica y emancipadora. En otras palabras: una forma de organización en la que la humanidad está libre de la opresión porque todas sus necesidades materiales están cubiertas por un modo de organización virtuoso en un sistema que prioriza el sostenimiento de la vida; y porque las fuerzas libidinales que definen nuestra acción han sido reencausadas hacia la afirmación de la vida. Las ciencias y las artes han sido liberadas del dios falso del capitalismo al que hoy son funcionales, y se viven para ayudarnos a descubrir más aspectos de Dios y de su creación, o para avanzar hacia la individuación. 

Cómo exactamente se pasa de una cosa a otra a nivel global es difícil de saber, pero parte de ello tiene que ser cultural. Tenemos que crear momentos, comunidades o situaciones donde ese estado de conciencia esté presente. Dios está presente cuando existe este estado de verdadera comprensión de lo que realmente es el mundo: donde hay verdadera compasión y voluntad de participar en un esfuerzo por mejorar el mundo ya está el Reino de los Cielos.

En uno de tus textos escribes: «¿Cómo es que Nietzsche no pudo preveer que un Dios muerto tendría que ser resucitado? Debemos pasar de las nociones metafóricas de la fe, la justicia y la igualdad para retrascendentalizarlas y localizar a su fuente en un ser divino, de amor infinito, que está profundamente preocupado por la horrorosa baba, pus y bilis que cae como una cascada por la tierra, disfrazada de comercio». Entonces, si Dios es divino, y por ende perfecto y omnipotente, ¿cómo es que está horrorizado?

Dios es más que nuestra moralidad colectiva. Más que la manifestación de lo divino en una mente humana que lleva a cabo acciones virtuosas. Más que un ser superior que mira desde arriba. Y a la vez Dios está verdaderamente preocupado por el mundo. Sabe que, sin darnos cuenta, terminamos adorando al dios del Capital, que se hace pasar por su voluntad. Sabe que su obra sí puede organizarse como una composición musical, donde hay un mundo de seres libres que armonizan entre sí y disfrutan creciendo, expandiéndose, aprendiendo y compartiendo entre sí. 

El arte que tiene una base o un sentido espiritual puede conectarse con una energía divina que aporta enriquecimiento, dignidad y agencia. Las ideas y los movimientos no son suficientes: la música y el arte cambian la forma en que piensas y sientes de una manera que ninguna otra cosa lo hace. Mi música sólo tiene éxito si es una experiencia de transfiguración, de pasar una hora de tu tiempo en un mundo diferente y sentirte realmente inspirado después. Esa es la esencia de todo el proyecto.

Me conmueve la idea del Papa Francisco de que el infierno debe imaginarse vacío. ¿Crees que el diablo existe? ¿Es la realización del reino de los cielos la derrota del mal?

La interpretación justa del cristianismo tradicional (aunque haya muchas lecturas de qué es eso) es que el diablo existe de una manera diferente a Dios. De la misma manera que un virus es diferente a la vida. El diablo no está realmente vivo, pero mata. No es realmente un principio. No es realmente un ser. Sino que es una ausencia de Dios que puede tener efectos reales a lo largo de múltiples generaciones. Eso hace que las cosas se precipiten hacia la catástrofe. 

Obviamente, hay una cantidad increíble de maldad en el mundo. Pero en principio, según la fe católica, debería ser posible derrotar al mal por completo. Si eso es algo que puede suceder en diez, cien, mil años o un millón de años, es difícil saberlo. Pero al tener un cierto tipo de actitud de amor comunitario, esperanza, optimismo e inspiración creativa en un área determinada, se puede derrotar al mal. Probablemente siempre tienda a ser temporal, porque el mundo es muy fractal y porque los humanos perdemos el camino. Creo que el Reino de los Cielos es un contexto determinado en el que se puede tener un mundo muy sano. Hay problemas, tensiones, malentendidos, traumas, pero casi no hay maldad estructural perpetrada por libido mal llevada. Esa municipalidad siempre tendría la posibilidad de una caída y de que el mal renazca. Pero también tendrá la posibilidad de redimirse.

Tú describes al capitalismo como la máxima expresión de la pulsión de muerte y como un falso ídolo que, a través de procesos de secularización, se coló al centro de nuestras vidas. ¿Cómo puede cambiar eso?

El capitalismo es una doctrina. Las personas aceptamos aspiraciones del capitalismo como nuestras. Terminamos aceptando malas situaciones o deseos que en realidad no vienen de nuestro corazón, y son destructivos para los demás y para nosotros mismos.

Yo llamaría herejía a la explotación de ideas religiosas para promulgar el odio o la miseria. Claramente, hay una versión de la religión, o diferentes versiones, que están secuestrando la fe para lastimar a la gente. En la cultura comercial, la religión y el cristianismo se están volviendo más populares. Es casi como si hubiera dos formas diferentes de explotar la religión: la versión de derecha [que distorsiona el mensaje, omite selectivamente o comete injusticia en nombre de Dios], y la versión comercial, donde se trivializa o se convierte en una tendencia.

Siempre estoy tratando de trabajar entre esas dos cosas. Hay mucho en la cultura de la música pop y rock que es probablemente autodestructivo. Irte de fiesta todos los días lo es, por ejemplo. Las ideas que me importan son la sabiduría, la reflexión, la claridad y la compasión. Necesitas una cierta sobriedad para ser verdaderamente compasivo. Hay un tipo de disciplina que trato de promover. Pero es difícil de enfatizar sin que parezca un juicio o algo de derecha: la disciplina se confunde con el control social.

Es difícil estar en la línea entre esas dos interpretaciones. Hago música difícil y complicada. Liturgy funciona en la actual economía de la atención porque es ruidoso y loco, pero tiene una lógica interna más cercana a la música clásica. Así es como trato de mantener la línea entre buscar llamar la atención y tener estructura y orden.

En el sentido religioso, el mensaje es que creo en la iconofilia. Es como se hizo en el Imperio Bizantino y como se cree en la Iglesia Ortodoxa. Iconofilia significa el uso de imágenes para hacer contacto con lo divino. La idea es que es posible hacer eso sin que sea idolatría, y que en realidad necesitas imágenes para hacer contacto con lo divino; las acciones o las ideas por sí solas no lo conseguirán.

El poder del arte es traer ideas que son simples y parecen imposibles, pero que quizás puedan implementarse de maneras que realmente no puedes saber de antemano. Incluso: mantener y rescatar vivos ciertos ideales que no tienen un camino claro es lo que lo mejor del arte ha sido capaz de hacer.

«Liturgia» quiere decir «servicio público», y hay un sentido de propósito y misión en la música de Liturgy.  Tus ideas suenan muy bien pero, ¿qué piensas de la distancia innegable entre la música que haces y el grueso de la población oprimida?

Creo que la tecnología va a desarrollarse hasta el punto en el que nos permita crear sistemas que garanticen la igualdad material.

En el futuro más inmediato, y en el presente, el poder de la tecnología va alcanzar para cerrar esas brechas culturales. A través de la conectividad y la democratización del acceso a herramientas creativas, estamos en una era en la que el espíritu hazlo-tu-mismo está más exaltado que nunca.

***

Un texto de la página web de Haela redondea esta última idea al pensar en los creadores de contenido:

El fenómeno del «prosumidor» [persona que produce lo mismo que consume y viceversa] es fácil de ridiculizar. Pero es difícil negar que se están desarrollando cada vez más herramientas que ayudan a proporcionar realización creativa y educación general a una escala mucho mayor que nunca antes

La clave, desde mi perspectiva, es definir una manera en que la actividad en estos términos pueda ser auténticamente valiosa, en lugar de seguir exacerbando el sentimiento de falta que impulsa a los sometidos a someterse más al gigante del trabajo.

Hay que enfrentar al bucle de retroalimentación de la creación de contenido [de redes sociales], que está diseñado para destruir la autoestima y fomentar el miedo. Es el mismo ciclo de la cultura del consumo. Deben minimizarse elementos como la lujuria, las apuestas, el FOMO, el deseo de productos inútiles y costosos, y la dependencia psicológica de un reconocimiento ilusorio por parte de élites o figuras de autoridad.

Por el contrario, se debe fomentar la sed de conocimiento en matemáticas, ciencia e historia universal, la educación sexual, la salud mental, los arcanos básicos del misticismo y el ritual religioso. Y, por encima de todo, el pensamiento crítico. Creo que el deseo de construir un mundo mejor puede venir de una verdadera catequesis, donde los horizontes de futuro se fundamenten en la verdad científica y sean, a la vez, audaces e imaginativos.

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