Durante décadas, la historia cultural latinoamericana —y en particular la historia queer— se ha contado como una serie de ausencias o imitaciones: movimientos que parecen emular a los de Europa o Estados Unidos, tradiciones que no dejan rastro, archivos que reposan en lugares inaccesibles. Pero a veces basta reunir papeles dispersos para que ese relato cambie. Pedro Felipe Hinestrosa, uno de los responsables del Archivo Arkhé, que cumple diez años, reflexiona sobre la tarea de rescatar y organizar una tradición largamente dispersa.