ETAPA 3 | Televisión

Descolonizar la inteligencia artificial

16 de octubre de 2025 - 12:39 pm
Hablamos con Patricia Murrieta, que combina la arqueología histórica con el estudio del patrimonio y la lingüística computacional, sobre cómo hacer trinchera desde el sur global a la aplanadora cultural que imponen herramientas como ChatGPT.
Intervención de Nicolás Consuegra.
Intervención de Nicolás Consuegra.

Descolonizar la inteligencia artificial

16 de octubre de 2025
Hablamos con Patricia Murrieta, que combina la arqueología histórica con el estudio del patrimonio y la lingüística computacional, sobre cómo hacer trinchera desde el sur global a la aplanadora cultural que imponen herramientas como ChatGPT.

Patricia Murrieta abre sus cursos de humanidades digitales en el Tecnológico de Monterrey (México) y en la Universidad de Lancaster (Reino Unido) con la muestra de la representación errónea —por blanca y europeizada— que hace ChatGPT de una mujer mexica. Y cierra sus ponencias con la palabra tlazocamati, que es gracias en náhuatl.

La investigadora mexicana fue una de las invitadas internacionales a la primera Cumbre del Jaguar, realizada en Medellín, que profundizó en los retos y alcances de la inteligencia artificial generativa. Aquí Murrieta cuestiona la procedencia y la credibilidad de los datos que alimentan modelos como ChatGPT, habla de colonialismo algorítmico y cuenta cómo el estudio regional del patrimonio puede ser resistencia a lo que deciden unos pocos en Silicon Valley.

¿Por qué vale la pena detenerse a pensar el impacto de la inteligencia artificial en el patrimonio y en la producción cultural?

Porque aunque es una creación realmente nueva, tiene un largo camino recorrido de lo que se llama machine learning. Impacta profundamente todas las áreas humanas porque se basa en la forma de comunicación más básica del ser humano que es el lenguaje y es importante, precisamente, porque tiene esta potencialidad de reproducir sesgos importantes y desinformaciones a escala masiva por las formas en las que la inteligencia artificial está entrenada. Un riesgo que existe es que nuestras culturas se aplanen. Es cierto que hemos ido adoptando y adaptando ciertos cánones conforme hemos ido globalizándonos, pero si el único canon específico que se nos presenta con la inteligencia artificial es el europeo, ¿qué se va a reproducir ahí? Por supuesto que el canon europeo. Desde el sur global necesitamos poner mucha atención a cómo utilizamos la inteligencia artificial generativa porque tenemos que saber que modelos como ChatGPT, Copilot o Gemini están reproduciendo cánones de belleza, de conocimiento, de pensamiento principalmente europeos o del norte global. Y eso tiene que ver con que hay poca representación de nuestras escuelas de pensamiento, nuestros literatos y de nuestras formas de ver el mundo.

Diste un dato tremendo y es que se calcula que solo el 0.2 % del universo de datos con los que se entrenan modelos de inteligencia artificial generativa como ChatGPT provienen de América Latina.

Y eso que ni siquiera sabemos exactamente si es verdad, porque no se ha podido calcular con certeza porque los datos que manejan las grandes empresas que hacen estos modelos no son abiertos. Esto es un cálculo que se hace realmente asumiendo que Open AI haya agarrado todo el internet, pero realmente no sabemos con qué están entrenando sus propios modelos. Sabemos, sí, que en internet hay una representación cortiquitita de los países latinoamericanos y eso que no hablemos de las lenguas indígenas que existen dentro de América porque la representación es bajísima. ¿Esto qué significa? Que cualquier pregunta que tú le hagas al ChatGPT te va a responder bajo los parámetros de conocimiento que tiene el mundo con el cual se entrenó. Los datos de internet están sesgados.

Decías en la charla que el patrimonio es la posibilidad de hacer preguntas y encontrar respuestas sobre la identidad, sobre lo que somos, y que además todo el tiempo está en construcción. En ese sentido, ¿el patrimonio puede servir para encontrarle costuras a esa idea de aplanar y homogeneizar que acelera la IA?

El patrimonio son estas expresiones, ya sea materiales o inmateriales, y representaciones de nuestras formas de vida, de nuestras cosmovisiones, de cómo vivimos nosotros, nuestros grupos, nuestras comunidades y las diferentes realidades que nos tocan en los diferentes tiempos. La tradición en el norte global es muy colonizadora, para ellos lo mejor es que se reproduzca cierta lengua, que se reproduzcan unas formas de vida, en vez de aceptar, por ejemplo, la variedad enorme y la riqueza que existe detrás de las múltiples culturas que pueden vivir en un lugar. Yo pienso que desde el sur global necesitamos insistir profundamente en la representación de nuestras culturas y, bueno, no solamente en la representación sino también en la integración en la tecnología de nuestras propias visiones del mundo. También está el problema de la ilusión del arreglo tecnológico, es decir, esta idea que a los grandes tecnócratas les encanta pedalear que con suficientes datos y algoritmos podemos solucionar problemas sociales sumamente complejos como la pobreza, la exclusión o el racismo. El colonialismo algorítmico, que es una nueva forma de colonización en el que las decisiones técnicas que se están tomando en Silicon Valley afectan de manera directa a comunidades en todo el mundo, sin que estas comunidades tengan voz ni voto o agencia frente a ellas.

¿Cómo descolonizar la tecnología? ¿Cuál puede ser una ruta para mostrar otras maneras de ser y de estar en el mundo?

La historia de cualquier tecnología no se crea en un vacío ni es neutral. Siempre nosotros la producimos dentro de ciertos contextos culturales y sociales, y esto lo que significa es que cuando nosotros creamos algo, sea lo que sea, como creadores de ese algo estamos imponiendo o reproduciendo nuestra visión del mundo.  A lo que voy con la tecnología decolonial es a que nosotros en América Latina, particularmente, tendemos a ser receptores y se nos ve como usuarios de la tecnología, no como disruptores ni como creadores de tecnología. Ante este panorama quisiera recalcar por qué los datos culturales son de suma importancia y las iniciativas en el desarrollo y gobernanza de estas tecnologías son de extrema urgencia para los países en nuestros contextos y particularmente en América Latina.

Y en ese reverso y anverso que tiene toda tecnología, ¿cómo se puede crear desde acá y aprovechar ciertas herramientas para estudiar el patrimonio?

Ese precisamente ha sido el trabajo de nuestros grupos de investigación durante muchos años: potenciar las metodologías desde las ciencias de la computación, pero particularmente de la inteligencia artificial para desbloquear siglos de datos en el archivo colonial.  Hemos logrado formar metodologías que ahora nos permiten explorar millones de documentos al mismo tiempo, que de otra manera nos llevaría años entender o conjuntar. El uso del machine learning ha sido crucial para escribir la historia desde otro punto de vista y esa es la otra cara de la moneda.  Para poder acceder a los datos que contienen esta otra parte de la historia, tú necesitas años de formarte como paleógrafo, como historiador, necesitas tener el tiempo y el dinero para poder acceder a los archivos. Ahora, con estas tecnologías lo que estamos logrando es democratizar, dar apertura de los datos a través de estas técnicas, y agilizar la búsqueda y la comprensión. No es un proceso fácil porque por ejemplo en México contamos con más de 68 lenguas indígenas combinadas. En el AGN [Archivo General de la Nación] tenemos el equivalente a 58 kilómetros lineares de documentos históricos y eso son millones de páginas de datos reales que abarcan desde el siglo XV hasta el siglo XXI y que corresponden a la historia profunda colonial. A mí es un dato que me vuela la cabeza y con total certeza en gran parte de los países de la región hay archivos paralelos.

Esos riesgos, pero también las posibilidades que puede ofrecer, hace que tenga sentido seguir explicando para qué sirve y para qué no este tipo de inteligencia artificial.

La gente debe saber cómo funcionan estos algoritmos para desmitificar qué es lo que pueden y lo que no pueden hacer estos modelos. Una vez sabiendo que esto es como un perico estocástico y que son modelos predictivos pues claro que no le vas a preguntar si tienes que darle la eutanasia a tu perro o si te debes divorciar o no. No se puede jugar así con la vida y pedirle algo a una máquina que no tiene la capacidad de hacer.

CONTENIDO RELACIONADO

Array

10 de septiembre de 2026
En Donde el agua trabaja, novela ganadora del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat, el peruano David Silva Rojas escribe sobre una trabajadora de una hacienda vinícola que se enfrenta a la explotación laboral, la vigilancia y el silencio. Así, Silva reflexiona sobre las historias que permanecen ocultas detrás de los grandes relatos del progreso económico, el desgaste del cuerpo y las relaciones de complicidad que pueden surgir en este contexto. El editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, habló con él.

Array

14 de agosto de 2026
A veces va por una carretera, ve una chiva acercarse y sabe que es suya antes de leer el nombre pintado en la carrocería. Lo delata una curva, una combinación de colores o una gambeta. Después de todo, ¿cuántas personas pueden encontrarse con su propio trabajo doblando una esquina? Pingüino lleva más de cuarenta años decorando estos buses campesinos y convirtiéndolos en piezas únicas.

Array

12 de agosto de 2026
Hay quienes buscan extender su vida con suplementos, aplicaciones y hábitos de alto rendimiento dictados por la industria del bienestar. Willie Nelson, en cambio, se ha mantenido entre guitarras, cigarrillos, huertas caseras y la decisión consciente de no amargarse la vida. A los 93, su sentido del humor es la columna vertebral de su buena salud. Estos once mandamientos condensan su filosofía vital.

Array

10 de agosto de 2026
La relación entre la literatura y los hoy llamados «lenguajes audiovisuales» siempre ha sido estrecha. Sin embargo, no siempre ha sido armónica. Están los que dicen que la escritura de un guion no es un género literario. Mientras otros insisten en que, si se quiere conseguir una buena historia para las pantallas, es importante prescindir de la «narratofagia». En Colombia hay muchos ejemplos de películas que han tenido una efectiva relación con sus referentes narrativos. Uno de ellos es la versión que realizó Carlos Mayolo en 1986 del relato La mansión de Araucaíma de Álvaro Mutis. Cuarenta años después, el otrora asistente de dirección del filme recorre los pasos detrás de las huellas de su locación principal y se lleva más de una sorpresa.

Array

8 de agosto de 2026
En 1986, Carlos Mayolo llevó al cine La mansión de Araucaima, el relato que Álvaro Mutis escribió para demostrarle a Luis Buñuel que el horror también podía habitar el trópico. Cuatro décadas después, la película sigue siendo una de las obras fundamentales del cine colombiano por su exploración del deseo, el poder, la decadencia y la violencia que sostienen ciertos órdenes sociales. El editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, conversa con Sandro Romero Rey y Alexandra Falla sobre la historia de la película y el legado que marcó para el cine nacional.

Array

7 de agosto de 2026
Desde Venezuela hasta el centro de Medellín, tatuajes, estatuillas y altares susurran una historia: la de cómo migran las religiones populares para adaptarse a un nuevo territorio. En esta crónica, Santiago Rodas y el fotógrafo Una Rutina siguen el rastro del Chamo Ismael y la protección que les concede a quienes cargan su fe como una parte de su país.

Array

6 de agosto de 2026
El Ministerio de las Culturas y sus entidades adscritas reactivaron su política editorial durante este gobierno. Entre abril de 2024 y agosto de 2026 editaron más de cien libros y revistas para ampliar el campo de lo que merece ser recordado y revitalizar debates públicos largamente aplazados. ¿Qué cambió para que el Estado volviera a editar? ¿Qué biblioteca construyó y qué idea de país empezó a tomar forma en sus estanterías?

Array

5 de agosto de 2026
Antes de que Barranquilla entrara en los mapas literarios y artísticos del país, un puñado de jóvenes decidió disputar el sentido mismo de la cultura colombiana. Las batallas que dieron —en periódicos, talleres, bares y estudios de pintura— no solo moldearon la obra de Álvaro Cepeda Samudio, sino que configuraron una manera distinta de pensar el Caribe. Un crítico de arte reconstruye ese momento en que la audacia y el desparpajo fueron una forma de intervención crítica.

Array

4 de agosto de 2026
¿Qué hace que un espacio independiente de Cali llegue a la Bienal de Venecia, uno de los escenarios más importantes del arte contemporáneo? La historia de lugar a dudas recorre el legado cultural de la ciudad, la visión de su fundador, Óscar Muñoz, y una manera distinta de entender la práctica artística.

Array

3 de agosto de 2026
Durante años, la figura de Cepeda Samudio ha brillado más que su escritura: el reportero audaz, el hombre nocturno, el mito barranquillero. Sin embargo, en su narrativa se despliega otra verdad: la espera como forma de mundo, como pulsación íntima que une sus novelas y relatos. Ariel Castillo Mier sigue esa estela para devolvernos a Cepeda Samudio allí donde importa: en la obra que sobrevivió a su propia leyenda.