ETAPA 3 | Televisión

Tres poemas inéditos

17 de julio de 2026 - 12:13 am
Acuarela de Eric Ravilious.
Acuarela de Eric Ravilious.

Tres poemas inéditos

17 de julio de 2026

Amigo

Amigo agonizaba y yo también.
O tal vez no. Pero sí. Era tal cual.
Un cólico vulgar lo había doblegado.
Semejante figura de animal,
el sosiego encarnado, la fortaleza andando,
sudaba en la mitad de una batalla.
Recorría las lindes del potrero, enloquecido,
como si se pudiera escapar del dolor.
Escarbaba la tierra, echándole la culpa.
Después se revolcaba sobre ella,
coceaba al aire repeliendo enemigos invisibles
y le salía espuma por la boca.
Su piel de noche brillante de sudor.
Imagina un dolor del tamaño de un caballo.
Los ijares dolidos, el vientre a reventar,
un respirar de huélfago, el pulso desbocado.
Y de tanto dolor, dice el veterinario,
al fin se le revienta el corazón.
No pudieron salvarlo.
Murió al amanecer del mismo día
en que entraba al quirófano este servidor.

Mi abuelo ganadero, Antonio Abad,
solía decir cuando se le moría un animal:
«Me conmutaron la sentencia en el cielo».
Así se consolaba por sus vacas perdidas,
sus reses, sus novillos, sus terneras.
La vaca había muerto para salvarlo a él,
a un nieto, una sobrina, un familiar.
Un sacrificio antiguo, un ritual campesino.
Lo decía sonriendo, como si dudara,
seguro e inseguro al mismo tiempo,
como un recuerdo que parece un olvido.

A mí, en el quirófano,
con el corazón quieto y los pulmones colapsados,
el cuerpo inerte a 34 grados de temperatura,
me arrancaban la válvula con que nací, aórtica,
y en su lugar me cosían otra
hecha con pericardio de vaca sagrada.

Amigo, mi gran caballo negro,
manso, grande y soberbio, lusitano,
se iba muriendo de dolor
mientras yo me salvaba sin sentir
ni la muerte ni la vida. Sin percibir la nada
de un cuerpo frío que no respira ni palpita.

 Al salir de la UCI me lo contaron sin detalles:
«Amigo se murió al amanecer».
Y yo pensé en mi abuelo, don Antonio.
No sé si respiré o suspiré. Y supe, sin creerlo,
que me habían cambiado la sentencia en el cielo.

***

Esa palabra yo

Me figuro una lengua
en la que la palabra yo tenga once sílabas.
No ese yo monosílabo de las occidentales: I, je, ich, io, yo…
sino un yo japonés, oriental y tendido:
«watashi-boku-ore-atashi-sessha».
Un yo que sea un limpio endecasílabo:
«elquenaciodelvientredemimadre»,
por ejemplo, o también
«aquelquevaamorircuandomemuera».
O tal vez otra cosa,
«elquenosabenadadelavida»,
o algo parecido,
«quiensoloseconoceenlosdemás»,
o bastante distinto,
«esequecreeserelmismosiempre».
O a lo mejor este otro,
«unservidorqueinclinalacabeza»,
o, ya exagerando:
«quebesaaustedlasmanosderrodillas».
Pero en vista de que es
una lengua extranjera
aquella que imagino,
incomprensible incluso
para Google Translator,
hay que decir que yo en esa lengua extraña,
ese pronombre que es
el tocayo de todos,
se dice simplemente:
«takabrifumisostopensebira»,
un poco largo, es cierto,
pero me suena bien,
mucho mejor que yo, en todo caso.

***

Biografías

Suppose a boy steals an apple
—Edgar Lee Masters, Spoon River Anthology

¿Recuerdas al muchacho de un poema
de Edgar Lee Masters,
que se había robado una manzana
del mostrador de una tienda
y pillado en el acto
empezaron a decirle ladrón,
el juez, el cura, el tendero
y hasta el padre, ladrón,
todo el mundo a decirle
ladrón, ladrón, ladrón,
y por su fama
no le daban trabajo,
no podía ganarse el pan
si no se lo robaba,
y el muchacho de la manzana
termina convertido en
lo que dicen que es?

Pues así mismo alguien
puede volverse lo que es, lo que será,
porque una vez de niño se sentó
ante la máquina de escribir de su padre e introdujo
una hoja de papel en el rodillo
y escribió estas palabras:
Jasiewiokk erojikepic coq2lokjdooo,
y se las celebraron tanto,
que el juez, el cura, el padre,
las hermanas le dijeron
escritor, escritor, escritor.
Y aquí sigo
fingiendo ser lo que soy o no soy.  

CONTENIDO RELACIONADO

Array

14 de agosto de 2026
A veces va por una carretera, ve una chiva acercarse y sabe que es suya antes de leer el nombre pintado en la carrocería. Lo delata una curva, una combinación de colores o una gambeta. Después de todo, ¿cuántas personas pueden encontrarse con su propio trabajo doblando una esquina? Pingüino lleva más de cuarenta años decorando estos buses campesinos y convirtiéndolos en piezas únicas.

Array

12 de agosto de 2026
Hay quienes buscan extender su vida con suplementos, aplicaciones y hábitos de alto rendimiento dictados por la industria del bienestar. Willie Nelson, en cambio, se ha mantenido entre guitarras, cigarrillos, huertas caseras y la decisión consciente de no amargarse la vida. A los 93, su sentido del humor es la columna vertebral de su buena salud. Estos once mandamientos condensan su filosofía vital.

Array

10 de agosto de 2026
La relación entre la literatura y los hoy llamados «lenguajes audiovisuales» siempre ha sido estrecha. Sin embargo, no siempre ha sido armónica. Están los que dicen que la escritura de un guion no es un género literario. Mientras otros insisten en que, si se quiere conseguir una buena historia para las pantallas, es importante prescindir de la «narratofagia». En Colombia hay muchos ejemplos de películas que han tenido una efectiva relación con sus referentes narrativos. Uno de ellos es la versión que realizó Carlos Mayolo en 1986 del relato La mansión de Araucaíma de Álvaro Mutis. Cuarenta años después, el otrora asistente de dirección del filme recorre los pasos detrás de las huellas de su locación principal y se lleva más de una sorpresa.

Array

8 de agosto de 2026
En 1986, Carlos Mayolo llevó al cine La mansión de Araucaima, el relato que Álvaro Mutis escribió para demostrarle a Luis Buñuel que el horror también podía habitar el trópico. Cuatro décadas después, la película sigue siendo una de las obras fundamentales del cine colombiano por su exploración del deseo, el poder, la decadencia y la violencia que sostienen ciertos órdenes sociales. El editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, conversa con Sandro Romero Rey y Alexandra Falla sobre la historia de la película y el legado que marcó para el cine nacional.

Array

7 de agosto de 2026
Desde Venezuela hasta el centro de Medellín, tatuajes, estatuillas y altares susurran una historia: la de cómo migran las religiones populares para adaptarse a un nuevo territorio. En esta crónica, Santiago Rodas y el fotógrafo Una Rutina siguen el rastro del Chamo Ismael y la protección que les concede a quienes cargan su fe como una parte de su país.

Array

6 de agosto de 2026
El Ministerio de las Culturas y sus entidades adscritas reactivaron su política editorial durante este gobierno. Entre abril de 2024 y agosto de 2026 editaron más de cien libros y revistas para ampliar el campo de lo que merece ser recordado y revitalizar debates públicos largamente aplazados. ¿Qué cambió para que el Estado volviera a editar? ¿Qué biblioteca construyó y qué idea de país empezó a tomar forma en sus estanterías?

Array

5 de agosto de 2026
Antes de que Barranquilla entrara en los mapas literarios y artísticos del país, un puñado de jóvenes decidió disputar el sentido mismo de la cultura colombiana. Las batallas que dieron —en periódicos, talleres, bares y estudios de pintura— no solo moldearon la obra de Álvaro Cepeda Samudio, sino que configuraron una manera distinta de pensar el Caribe. Un crítico de arte reconstruye ese momento en que la audacia y el desparpajo fueron una forma de intervención crítica.

Array

4 de agosto de 2026
¿Qué hace que un espacio independiente de Cali llegue a la Bienal de Venecia, uno de los escenarios más importantes del arte contemporáneo? La historia de lugar a dudas recorre el legado cultural de la ciudad, la visión de su fundador, Óscar Muñoz, y una manera distinta de entender la práctica artística.

Array

3 de agosto de 2026
Durante años, la figura de Cepeda Samudio ha brillado más que su escritura: el reportero audaz, el hombre nocturno, el mito barranquillero. Sin embargo, en su narrativa se despliega otra verdad: la espera como forma de mundo, como pulsación íntima que une sus novelas y relatos. Ariel Castillo Mier sigue esa estela para devolvernos a Cepeda Samudio allí donde importa: en la obra que sobrevivió a su propia leyenda.

Array

2 de agosto de 2026
Desde su aparición en 1976, Gaceta ha sido una de las apuestas más persistentes de la edición cultural pública en Colombia. Nacida en el marco de las políticas culturales de Colcultura, la revista se propuso desde el inicio ser un espacio para la escritura crítica, el pensamiento sobre las artes y la circulación de voces que no siempre encontraban lugar en otros medios. A propósito de sus cincuenta años, el director de Gaceta, Mario Jursich, conversa con Claudia Paredes de Gamba, coordinadora de la primera etapa de la revista; el periodista, editor y escritor Guillermo González; el gestor cultural Luis Armando Soto, y el periodista de Gaceta William Martínez sobre la historia de la revista, los desafíos de sostener una publicación cultural pública y el lugar que Gaceta sigue ocupando en el panorama editorial colombiano.