«El concepto de texto definitivo no corresponde sino a la religión o al cansancio […] ¿Cuál de esas muchas es fiel?, querrá saber tal vez mi lector. Repito que ninguna o que todas».
—Jorge Luis Borges, Las versiones homéricas.
«Que la Odisea se convierta en tu próxima lectura». Con este título, el crítico de cine Oliver Scott publicó en The New York Times (10 de julio de 2026) una columna que resume el fenómeno cultural suscitado por la adaptación cinematográfica de la Odisea de Christopher Nolan. Mucho antes de su estreno, la película ya había logrado algo poco frecuente: devolver a Homero al centro de la conversación contemporánea. Reportajes, ensayos, revistas culturales y actividades académicas muestran que la expectativa en torno a la nueva producción ha despertado un renovado interés por uno de los textos fundacionales de la literatura occidental, escrito hace cerca de tres mil años.
Un ejemplo de este renovado interés es el concurso Homer in the 21st Century: Review Competitions, organizado por el Departamento de Estudios Clásicos de la Universidad de Waterloo, que invita al público en general a realizar reseñas de las recreaciones contemporáneas inspiradas en los poemas homéricos, en particular de The Odyssey de Christopher Nolan y del reciente libro The Full Disclosure Iliad de Jeff Wright. De igual modo, Philosophie Magazine dedica uno de sus números más recientes a la Odisea bajo el sugerente título Un voyage vers soi-même, proponiendo una lectura del poema como un viaje hacia el conocimiento de uno mismo.
Estas iniciativas muestran que el interés suscitado por la película trasciende ampliamente el ámbito cinematográfico. La nueva adaptación de Christopher Nolan, que se incorpora a una tradición de versiones iniciada en 1911 y continuada en 1954, 1968, 1997 y, más recientemente, con The Return (2024), de Uberto Pasolini, constituye una forma de recepción del poema homérico. Su principal aporte no consiste en ofrecer una interpretación definitiva de la Odisea, sino en reabrir la conversación sobre la vigencia de los grandes temas que atraviesan el poema: el viaje, la hospitalidad (xenía), la inteligencia (mêtis), el coraje frente a la adversidad, la identidad, la fidelidad y el deseo del regreso (nostós). Todos ellos alcanzan una extraordinaria intensidad narrativa en episodios memorables como el encuentro con Nausícaa (canto VI), el cíclope Polifemo (canto IX), Circe (canto X), las Sirenas (canto XII) o el descenso al Hades (canto XI).
Al igual que otras adaptaciones cinematográficas de los poemas homéricos, la película recurre con frecuencia a licencias narrativas, anacronismos e interpretaciones libres de la cultura material de la Grecia micénica (ca. 1700–1050 a. C.), periodo histórico en el que tradicionalmente se sitúan los acontecimientos narrados en la Ilíada y la Odisea. El verdadero valor cultural de estas adaptaciones no depende de su exactitud arqueológica o textual, sino de su capacidad para mantener vivo el diálogo con Homero, devolver sus obras al centro de la conversación contemporánea y suscitar nuevas lecturas de la tradición clásica.
Este renovado interés por Homero no sólo ha reavivado la lectura de la Odisea, sino también el estudio de la historia de sus traducciones. Un ejemplo de ello son las reseñas que se han escrito sobre la traducción publicada en 2017 por la clasicista británica Emily Wilson, considerada una de las referencias que acompañaron el desarrollo del proyecto cinematográfico de Christopher Nolan. La actualidad de estas lecturas también ofrece la oportunidad de volver la mirada hacia una traducción colombiana de la Odisea, publicada en Pasto en 1937 y hoy casi desconocida.
Cada nueva traducción constituye una interpretación del poema y una nueva forma de mediar entre el mundo homérico y los lectores de otra época. Traducir a Homero no significa únicamente trasladar un texto de una lengua a otra; implica decidir cómo hacer accesible un universo cultural profundamente distinto sin borrar aquello que le es propio. Tal como sostiene el filólogo alemán Thomas A. Szlezák en Homer oder die Geburt der abendländischen Dichtung, comprender los poemas de Homero exige afrontar la distancia histórica y cultural que separa al lector moderno del mundo arcaico. Traducir consiste, precisamente, en tender un puente entre dos mundos sin borrar la distancia histórica, lingüística y cultural que los separa
La historia de las traducciones de Homero es también la historia de su recepción. Cada versión testimonia cómo una lengua, una cultura y una época dialogan con la tradición clásica. Esa historia permite comprender cómo distintas sociedades se apropiaron del legado homérico y lo incorporaron a sus propias tradiciones intelectuales. Colombia no fue ajena a ese proceso. Aunque poco estudiada, la recepción colombiana de Homero favoreció el surgimiento de lecturas, interpretaciones y traducciones de los poemas homéricos. Entre ellas sobresale la realizada por el humanista pastuso Leopoldo López Álvarez (1891–1940), cuya versión de la Odisea, prácticamente olvidada por la historiografía nacional, constituye un testimonio singular del diálogo entre el humanismo colombiano y la tradición clásica.

La importancia de esa traducción sólo se aprecia cuando se la sitúa en la historia de la recepción de Homero en América Latina, objeto del estudio de Emilio Crespo y Jorge Piqué en Las traducciones de Homero en América Latina. Durante mucho tiempo, el interés de los humanistas del continente se centró en la Ilíada. Desde la traducción latina del jesuita novohispano Francisco Xavier Alegre (Bolonia, 1776) hasta las versiones castellanas de Guillermo Jünemann (Concepción, 1902) y del jesuita argentino Lucio A. Lapalma (Buenos Aires, ca. 1925), este poema se convirtió en el principal objeto de traducción y recreación poética.
La Odisea, en cambio, tuvo una recepción mucho más limitada. Entre las primeras traducciones destacan la antología homérica de Leopoldo Lugones —que incluía algunos libros de la Ilíada y la Odisea—, publicada en Buenos Aires entre 1915 y 1928, y el trabajo de la cubana Laura Mestre, que tradujo directamente del griego el primer canto y posteriormente realizó una versión íntegra de la epopeya. Aunque Mestre fechó el manuscrito completo entre 1939 y 1944, existen indicios de que trabajaba en sus traducciones homéricas desde finales del siglo XIX; sin embargo, su Odisea permaneció inédita durante más de ocho décadas y sólo fue publicada en 2024 por la editorial colombiana Amor Vincit.
Publicada en Pasto en 1937, la edición preparada por Leopoldo López Álvarez ocupa un lugar excepcional en la historia de la recepción homérica en América Latina. Fue la primera traducción íntegra de la Odisea realizada directamente del griego y publicada en el continente; además, apareció en una edición bilingüe que disponía el texto griego frente a la versión española.

Leopoldo López Álvarez nació en Pasto el 6 de mayo de 1891 y perteneció a una generación de humanistas nariñenses que encontró en el estudio de las lenguas clásicas una vía de acceso a la tradición humanística occidental. Cursó sus primeros estudios con los jesuitas, donde el latín ocupaba un lugar central en la Ratio Studiorum, el plan de estudios de la Compañía de Jesús, y completó el aprendizaje del griego con profesores particulares. Posteriormente estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Nariño e inició una notable carrera en la judicatura, que lo llevó a desempeñarse como juez y a ser candidato a magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Paralelamente a su carrera judicial, concibió uno de los proyectos editoriales más importantes del humanismo colombiano de la primera mitad del siglo XX: traducir directamente del griego y del latín algunas de las obras fundamentales de la Antigüedad y publicarlas en ediciones bilingües impresas en su propia ciudad.
Entre 1937 y 1939, desde la Tipografía Atenas —imprenta de su propiedad equipada con tipos griegos adquiridos en Quito—, Leopoldo López Álvarez publicó traducciones de la Eneida, las Églogas y las Geórgicas de Virgilio; la Ilíada, la Odisea y los Himnos de Homero; así como las siete tragedias de Esquilo. Con esta empresa editorial, situó a Pasto entre los principales escenarios de la recepción de Homero en América Latina durante la primera mitad del siglo XX. Su obra constituye, por ello, una de las expresiones más notables del humanismo colombiano.
La labor de Leopoldo López Álvarez no pasó inadvertida entre sus contemporáneos. Intelectuales e instituciones reconocieron tempranamente el valor de su trabajo, tanto por la calidad de sus traducciones como por la innovación filológica y editorial que representaban. Ese reconocimiento alcanzó su punto más alto con la condecoración de la Cruz de Boyacá, en enero de 1939, y dio lugar, un año después, a la presentación de un proyecto de ley que facultaba al Gobierno nacional para adquirir la propiedad literaria de sus traducciones. En respaldo a esta iniciativa, que fue aprobada con la Ley 96 de 1940, el secretario perpetuo de la Academia Colombiana de la Lengua, Antonio Gómez Restrepo, escribió:
«La labor del doctor López Álvarez nos parece de extraordinario mérito, pues tal vez es el único autor que ha llegado a traducir en verso castellano toda la ingente producción poética de los grandes maestros de la antigüedad griega y latina: Homero y Virgilio. La traducción del doctor López Álvarez es digna de aprecio y servirá para que nuestro pueblo conozca en su misma fuente las obras de estos dos grandes clásicos de la antigüedad. Los últimos volúmenes del doctor Leopoldo López Álvarez tienen el texto griego al lado de la traducción castellana y parece que así serán reimpresos los posteriores. El que haya en Colombia una imprenta capaz de editar el texto griego de las Obras de Homero, es una gloria para nuestra república, y ella se debe a la iniciativa particular del doctor López Álvarez, quien de esta manera figura como traductor e introductor en Colombia de una gran mejora tipográfica que en este ramo pone a nuestra patria a la cabeza de los demás países hispanoamericanos. Por lo expuesto, creemos que la obra del doctor López Álvarez es digna de todo apoyo por parte del Congreso Nacional».
La traducción de la Odisea realizada por Leopoldo López Álvarez se conserva hoy en el Museo Taminango de Artes y Tradiciones Populares de Nariño, donde también se preserva la Tipografía Atenas con la que imprimió sus ediciones bilingües de los clásicos grecolatinos. Otro ejemplar se encuentra en la Biblioteca Nacional de Colombia. En estas dos entidades pervive el testimonio material de una de las empresas editoriales más ambiciosas del humanismo colombiano de la primera mitad del siglo XX.
La singularidad del proyecto de Leopoldo López Álvarez no se limita a haber publicado la primera traducción íntegra de la Odisea en América Latina realizada directamente del griego. También se manifiesta en su concepción de la traducción. Optó por verter el poema en versos endecasílabos sin rima, una solución métrica ampliamente empleada por la tradición hispánica de traducción poética de los clásicos, como también lo muestra la célebre versión de José Manuel Pabón (España, 1992). Más que trasladar la forma del hexámetro griego, buscó recrear en castellano el efecto literario de la epopeya, preservando su tono elevado, su ritmo y su carácter poético. El siguiente pasaje permite apreciar con claridad esta poética de la traducción:
«Cuéntame, Musa, los peligros varios de aquel varón de inteligentes mañas, que ambuló por países tan diversos una vez que arruinó la Troya sacra; que visitó ciudades extranjeras y supo sus costumbres tan extrañas; que padeció la mar atravesando para salvar a tantos camaradas, que a su tierra felices regresaron. Mas, inútiles fueron sus andanzas, porque murieron todos de insensatos, pues, impíos, comiéronse las vacas del hijo de Hiperión, el Sol luciente; y el Dios, furioso, castigó la falta oscureciendo el día del regreso. ¡Hija de Jove, Diosa soberana! Una parte pequeña dí, siquiera, de tales aventuras obligadas» (Hom. Odisea. I. 1-10).
La traducción de López Álvarez conserva la solemnidad de la invocación a la Musa y la musicalidad propias de la épica, pero al mismo tiempo fluye con naturalidad en español sin perder el aliento épico del original.

La dificultad de traducir el célebre adjetivo griego polýtropos, con el que Homero caracteriza a Ulises, se advierte en la diversidad de soluciones propuestas por los traductores. El término posee los significados de inteligencia, versatilidad y astucia: Luis Segalá y Estalella, por ejemplo, lo tradujo como «varón de multiforme ingenio»; Laura Mestre prefirió «varón ingenioso»; José Manuel Pabón optó por «hábil varón»; y Emily Wilson lo vertió al inglés como «a complicated man». López Álvarez lo tradujo como «varón de inteligentes mañas», una expresión que, sin perder naturalidad, reúne la inteligencia práctica, el ingenio y la capacidad de adaptación que definen al héroe homérico.
Este ejemplo permite apreciar la calidad literaria de una traducción que merece un estudio más amplio. El renovado interés por la Odisea, suscitado en buena medida por la nueva adaptación cinematográfica de Christopher Nolan, ofrece una oportunidad inesperada para volver la mirada hacia una de las empresas editoriales más importantes del humanismo colombiano.
Recuperar la obra de Leopoldo López Álvarez significa algo más que devolver a la memoria el nombre de un traductor olvidado. Su proyecto permite comprender con mayor precisión la historia de la recepción de Homero en América Latina y reconocer el lugar que Colombia ocupó en ella. Mucho antes de que las ediciones bilingües de los clásicos se consolidaran como un referente editorial en el ámbito hispánico, un humanista de Pasto había concebido y llevado a término una empresa filológica que se inscribía en la tradición de las grandes ediciones europeas de los clásicos. Volver sobre esa obra significa restituir a la historia intelectual colombiana uno de sus capítulos más notables y reconocer que Colombia participó con voz propia en la larga transmisión de Homero.

Bibliografía.
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National Geographic Historia. Bernardo Souviron, experto en la Odisea: «Ulises prefiere afrontar todos los peligros antes que dejar de ser hombre». 18 de julio de 2025. Disponible en: https://historia.nationalgeographic.com.es/actualidad/bernardo-souviron-experto-odisea-sobre-ulises-prefiere-afrontar-todos-peligros-antes-que-dejar-ser-hombre_26487
Szlezák, Thomas Alexander. Homer oder die Geburt der abendländischen Dichtung. Múnich: C. H. Beck, 2012.