El 22 de abril, el Teatro Colón abrió sus puertas a Thikra: Night of Remembering, la pieza con la que el coreógrafo británico-bangladesí Akram Khan inauguró el Festival Lo Sagrado Universal. No fue un simple golpe de programación: elegir esa obra, y presentarla en la sala más venerable del país, fue apostar por una puerta de entrada a territorios que el arte contemporáneo raramente frecuenta —los de la espiritualidad, la trascendencia y lo sagrado como categorías vivas, no como vestigios del pasado. En este ensayo, la ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes se interroga sobre lo que una obra así —y solo una obra así— es capaz de desatar.