El Tapón del Darién, donde América Central y América del Sur se unen, es, acaso, el tramo más temido por los inmigrantes en su ruta hacia los Estados Unidos. Cada haitiano, pakistaní, nepalés o venezolano que llega al Darién acude a todas las estrategias de supervivencia para alcanzar Panamá y, allí, continuar con su travesía hacia el norte. En los últimos años el número de migrantes que cruzan este pedazo de selva se ha multiplicado. Según las autoridades panameñas, para el año 2000, la media anual de cruces se situaba en 11.000 personas. Sin embargo, en 2022, más de 200.000 intentaron atravesarlo. GACETA presenta algunos retratos del sufrimiento de una frontera que no deja escapar ni los gritos de auxilio.