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Darién

28 de enero de 2025 - 1:51 am
El Tapón del Darién, donde América Central y América del Sur se unen, es, acaso, el tramo más temido por los inmigrantes en su ruta hacia los Estados Unidos. Cada haitiano, pakistaní, nepalés o venezolano que llega al Darién acude a todas las estrategias de supervivencia para alcanzar Panamá y, allí, continuar con su travesía hacia el norte. En los últimos años el número de migrantes que cruzan este pedazo de selva se ha multiplicado. Según las autoridades panameñas, para el año 2000, la media anual de cruces se situaba en 11.000 personas. Sin embargo, en 2022, más de 200.000 intentaron atravesarlo. GACETA presenta algunos retratos del sufrimiento de una frontera que no deja escapar ni los gritos de auxilio.
UNO: Tras dos días de travesía en la selva, Luis Miguel Arias ya estaba tan exhausto que no podía hablar. Melissa, su hija de cuatro años, veía desfallecer a su héroe. Con ellos estaban Desyree, su esposa; Luis Breyner, su hijo mayor; su suegra y su cuñado. Foto: Federico Ríos.
Foto de Federico Ríos.

Darién

28 de enero de 2025
El Tapón del Darién, donde América Central y América del Sur se unen, es, acaso, el tramo más temido por los inmigrantes en su ruta hacia los Estados Unidos. Cada haitiano, pakistaní, nepalés o venezolano que llega al Darién acude a todas las estrategias de supervivencia para alcanzar Panamá y, allí, continuar con su travesía hacia el norte. En los últimos años el número de migrantes que cruzan este pedazo de selva se ha multiplicado. Según las autoridades panameñas, para el año 2000, la media anual de cruces se situaba en 11.000 personas. Sin embargo, en 2022, más de 200.000 intentaron atravesarlo. GACETA presenta algunos retratos del sufrimiento de una frontera que no deja escapar ni los gritos de auxilio.

UNO: Tras dos días de travesía en la selva, Luis Miguel Arias ya estaba tan exhausto que no podía hablar. Melissa, su hija de cuatro años, veía desfallecer a su héroe. Con ellos estaban Desyree, su esposa; Luis Breyner, su hijo mayor; su suegra y su cuñado.

DOS: Un bote clandestino con migrantes afganos, chinos, venezolanos y ecuatorianos parte en la noche desde Capurganá para transportarlos hasta Carreto, en Panamá, desde donde tendrán que caminar la selva del Darién: una travesía para intentar llegar hasta Estados Unidos. Foto: Federico Ríos.
Foto de Federico Ríos.

DOS: Un bote clandestino con migrantes afganos, chinos, venezolanos y ecuatorianos parte en la noche desde Capurganá para transportarlos hasta Carreto, en Panamá, desde donde tendrán que caminar la selva del Darién: una travesía para intentar llegar hasta Estados Unidos.

TRES: El Tapón del Darién es una franja de selva entre Colombia y Panamá. Una montaña sin vías con más de cien kilómetros de selva. Durante los últimos cuatro años, más de un millón de personas lo ha atravesado. El pequeño pueblo colombiano de Necoclí es la puerta de entrada a los migrantes de más de cien nacionalida des. Desde allí, una fundación ofrece los servicios, casi obligatorios, de guianza a través del tramo colombiano del Darién y marca con brazaletes a cada migrante como señal de que ha pagado para que pueda continuar el camino. Foto: Federico Ríos.
Foto de Federico Ríos.

TRES: El Tapón del Darién es una franja de selva entre Colombia y Panamá. Una montaña sin vías con más de cien kilómetros de selva. Durante los últimos cuatro años, más de un millón de personas lo ha atravesado. El pequeño pueblo colombiano de Necoclí es la puerta de entrada a los migrantes de más de cien nacionalida des. Desde allí, una fundación ofrece los servicios, casi obligatorios, de guianza a través del tramo colombiano del Darién y marca con brazaletes a cada migrante como señal de que ha pagado para que pueda continuar el camino.

CUATRO: Después de la muerte de su esposa en Venezuela por cáncer de seno, Hamlet migró con sus tres hijas pequeñas a Perú. Solo consiguió trabajo recogiendo basura. Al final de un día, al llegar a casa, sus hijas Hamleisy, Hamleisky y Adriannys le contaron que habían visto el Darién en redes sociales y lo convencieron de tomar la ruta. Migrar una vez más. La poca comida que llevaba para el viaje la guardaba para sus hijas y ya no tenía fuerzas para continuar caminando. Foto: Federico Ríos.
Foto de Federico Ríos.

CUATRO: Después de la muerte de su esposa en Venezuela por cáncer de seno, Hamlet migró con sus tres hijas pequeñas a Perú. Solo consiguió trabajo recogiendo basura. Al final de un día, al llegar a casa, sus hijas Hamleisy, Hamleisky y Adriannys le contaron que habían visto el Darién en redes sociales y lo convencieron de tomar la ruta. Migrar una vez más. La poca comida que llevaba para el viaje la guardaba para sus hijas y ya no tenía fuerzas para continuar caminando.

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