En Corea del Sur, las mujeres, hartas de la violencia en su contra, gestaron un movimiento feminista separatista que renunció al matrimonio, la maternidad, el sexo y las citas con hombres. Años después, mujeres en países como Estados Unidos consideran la misma opción ante un presente comandado por hombres como Donald Trump. ¿Por qué una solución que recuerda a la antigua Grecia cobra sentido hoy?