ETAPA 3 | Televisión

El cuerpo desea

6 de abril de 2026 - 12:07 am
Pornosíntesis, 2025. Dibujo en tinta de María Isabel Rueda. Un trío de mujercitas establece una relación física y emocional con su jardín primitivo. Entre esporas, pistilos y campos energéticos exploran la búsqueda de una vitalidad, un goce, un deseo colectivo que trascienda lo humano.
Pornosíntesis, 2025. Dibujo en tinta de María Isabel Rueda. Un trío de mujercitas establece una relación física y emocional con su jardín primitivo. Entre esporas, pistilos y campos energéticos exploran la búsqueda de una vitalidad, un goce, un deseo colectivo que trascienda lo humano.

El cuerpo desea

6 de abril de 2026

El cuerpo desea.
El cuerpo sabe
es un ser que desea,
a veces duda que es deseado

El cuerpo desea y sabe que el deseo es el principio que rige la interacción humana. Este cuerpo particular sabe que es un cuerpo que desea y que es particular. El cuerpo se hace cargo de su deseo y busca saciarse. Este cuerpo particular se sirve café y contempla las montañas. La niebla las arropa y hace tanto frío que la ventana suda. El cuerpo, como todos los cuerpos, tiene historia y la Historia ha atravesado a este cuerpo. El cuerpo desea y

Arre

hasta orinarse
agarrada
de las riendas
a la altura del pecho
orinarse
al galope
con agilidad
agarrada se recrea
tan tierna
al galope
de los caballos
a la velocidad del polvo

Arre

se recrea
tan tierna
como la virgen
agarrada al galope
su mano
encogiéndome el pecho
al galope
hasta orinarse
se marchita un girasol
hasta orinarme
con sus ojos*

El cuerpo sabe que el deseo es una necesidad humana. El cuerpo recuerda el adoctrinamiento al que fue sometido, se descubre a veces silenciándose. El cuerpo se duele. El cuerpo fue adiestrado a ser otra cosa fuera de su deseo, fue enseñado a imitar: formas de hablar, caminar, vestirse. Aprendió a responder: me gusta Andrés ante cualquier duda sobre su deseo. El cuerpo fantaseaba. Nadie puede controlar ni vigilar el pensamiento.

Arre

Se recrea tan tierna ella, gime, al galope pone sus manos en su cabeza, se agarra el pelo, gime. Así dale así, dale, sí, ahí. Ay, me dice, ay

Ay

Se acerca, no quiere llegar todavía

Me arrodillo, ella se acuesta sobre la espalda, sus piernas alrededor de mi cuello. En medio de nosotros: un arnés. La cadena con el crucifijo que tengo colgada al cuello rebota. Tac tac tac tac tac. Dale, no pares. Obedezco. La cadena rebota. Se recrea tan tierna ella gime se agarra sus tetas gime así dale así sí sí

Arre

El cuerpo sabe que el deseo social puede interponerse en el deseo emocional. El cuerpo se ha dejado seducir por el juego de poder y estatus. En ese juego, el cuerpo fue cruel con otres. El cuerpo ha querido siempre ser otra cosa; aprendió el alfabeto fonético inglés para sonar como nativo. El cuerpo fracasó, ya no recuerda el alfabeto y se alegra por ello.

La raíz está en el pueblo
y este pueblo
está lejos
de Latinoamérica

Quiere estar cerca
de la Reina
reverenciarla
quiere cantar las de Cuin
Bojimian Rapsodi
galileo galileo
figaro magnifico
grita
ai somtaims wish aid never bin born at all
y piensa
en la maldición
de nacer en Bucaramanga
—ni siquiera le alcanzó
para nacer en Bogotá—
no hay forma
de vivir
lejos de la Reina
y en Latinoamérica

El maestro Salmona sabía
el ladrillo desnudo
era el remedio para el pueblo rolo
las casas inglesas
invadieron Teusaquillo
Quinta Camacho
El Nogal
El Retiro
cada vez más cerca de la Reina
el pueblo se serena

Ya no toma chocolate
a las onces
toma té
a las cinco pe eme
en secreto chupa chicha
y en las noches
reza
con De Smits
plis, plis, plis,
let me, let me, let me
get wat ai want
this taim.

El cuerpo roba. En la búsqueda por el deseo ha robado palabras de otros: el ritmo, la cadencia, las formas, los acentos. El cuerpo tiene una voz compuesta de voces. El robo ha sido su mecanismo fundamental que ha disimulado con la repetición. El cuerpo escucha.

Gime más fuerte. Yo, con ella; al tiempo, llegamos. El jadeo aumenta. Las bocanadas de aire no alcanzan a saciar los pulmones agitados. ¿Estás bien?, ¿quieres agua?, me dice.

El cuerpo escribe. El cuerpo sabe que la palabra crea. No sabe por qué a veces prima el verso sobre la prosa o la prosa sobre el verso. Se deja llevar, su criterio es la sensación en el cuerpo. El cuerpo no tiene género —literario— fijo. El cuerpo transita entre géneros. El cuerpo confía en el poder de la palabra.

El cuerpo siempre supo que quería escribir. La madre cuenta que estando pequeño decía que quería ser doctor de la escribición.
El padre compraba los libros que fueran necesarios. Aproveche, disfrútelos, decía. El padre ni siquiera pudo terminar el primer semestre de la universidad. La madre solo pudo trabajar cuando fue capaz de enfrentar al padre. El padre sometió a la madre.

El cuerpo se escondía para escribir; el hermano se burlaba. Este cuerpo particular sabe que es un cuerpo que desea y que es particular. El cuerpo se dejó seducir por el juego de poder y estatus. El cuerpo estudió física, psicología, sociología. El cuerpo que desea se negó. Este cuerpo, además, es superficialmente disléxico. El cuerpo, aun así, escribe.

El cuerpo tiene versos tatuados y nada más. El cuerpo quiere hacerse verso y nada más.

El cuerpo desea el silencio. El cuerpo contempla y piensa que el arte es la persistencia de las segundas oportunidades.

Este cuerpo dejó de tomar alcohol desde 2022, cuando lo hacía resultaba en Theatron comiéndose a cualquiera; luego enfermaba. Este cuerpo particular sabe que es un cuerpo que desea y que es particular.

volver
sobre la imagen dactilar
de tu mano
sobre la mía

volver sobre mi mano
a través de tu pelo

volver al encuentro ambiguo
después de varios tragos
desdoblados
en uno

volver sobre el alcohol
que solo bebo
de tu boca

volver a tu palabra
pidiéndome
que seamos
lo infinito
en un baño

casi cercanos al infinito
casi cercanos al recuerdo
a la imagen dactilar
tu mano
a través de la mía
sobre nuestros cuerpos

volver a la palabra
prometida

y tu pelo
en medio
de todo

Este cuerpo es deseado con la misma fuerza con la que desea. El cuerpo besa. Se escondía después de besar, ya no. El cuerpo intenta no esconderse —tanto—.

Me observa ya tendido en la cama. Estás muy mamado, qué rico. Con su mano derecha acaricia mis piernas. La acerca a mi entrepierna, sube hasta al abdomen. Me provoca. Mide mis ritmos. Juega. Juega con las ansias, quiere que se lo pida. Y se lo pido. Tócame. Mueve su mano lento, no puedo contener los gemidos. Acelera. Con los brazos alrededor de su cuello, la aprieto. Ella sabe que la fuerza es un comando, y obedece. Mantiene el ritmo. Sudamos, mucho. Respiro leve, cada vez más rápido. La aprieto más fuerte. Acelera. Así querías que te tocara, concéntrate. Hago fuerza. Sudo, el cuerpo se tensiona. La palpitación de la entrepierna se hace más fuerte. Ella mide mis ritmos. Para. Me hago saliva, sudor y fluidos. Ella dice ya está, te has liberado**.

El cuerpo desea y resiste. Este cuerpo particular sabe que es un cuerpo que desea y que es particular. El cuerpo se mira en el espejo cuando la disforia lo permite. El cuerpo está sudado, se contempla en el espejo. Piensa: hoy es un buen día. Soy porque me nombro, me autobautizo con mi lengua a lametones, pongo la palabra sobre mi cuerpo y soy. Las primeras veces en las que el cuerpo se autobautiza tiembla.

Esta es la primera vez que me nombro escritor.

* Este fragmento de texto surgió como un ejercicio en clase a partir del poema «Girasoles» de Fátima Vélez. Lo que buscaba era reordenar algunos versos y adaptarlos a la experiencia erótica.

** Tomado y adaptado del Huaco retrato de Gabriela Wiener, pág. 133.

CONTENIDO RELACIONADO

Array

10 de agosto de 2026
La relación entre la literatura y los hoy llamados «lenguajes audiovisuales» siempre ha sido estrecha. Sin embargo, no siempre ha sido armónica. Están los que dicen que la escritura de un guion no es un género literario. Mientras otros insisten en que, si se quiere conseguir una buena historia para las pantallas, es importante prescindir de la «narratofagia». En Colombia hay muchos ejemplos de películas que han tenido una efectiva relación con sus referentes narrativos. Uno de ellos es la versión que realizó Carlos Mayolo en 1986 del relato La mansión de Araucaíma de Álvaro Mutis. Cuarenta años después, el otrora asistente de dirección del filme recorre los pasos detrás de las huellas de su locación principal y se lleva más de una sorpresa.

Array

8 de agosto de 2026
En 1986, Carlos Mayolo llevó al cine La mansión de Araucaima, el relato que Álvaro Mutis escribió para demostrarle a Luis Buñuel que el horror también podía habitar el trópico. Cuatro décadas después, la película sigue siendo una de las obras fundamentales del cine colombiano por su exploración del deseo, el poder, la decadencia y la violencia que sostienen ciertos órdenes sociales. El editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, conversa con Sandro Romero Rey y Alexandra Falla sobre la historia de la película y el legado que marcó para el cine nacional.

Array

7 de agosto de 2026
Desde Venezuela hasta el centro de Medellín, tatuajes, estatuillas y altares susurran una historia: la de cómo migran las religiones populares para adaptarse a un nuevo territorio. En esta crónica, Santiago Rodas y el fotógrafo Una Rutina siguen el rastro del Chamo Ismael y la protección que les concede a quienes cargan su fe como una parte de su país.

Array

6 de agosto de 2026
El Ministerio de las Culturas y sus entidades adscritas reactivaron su política editorial durante este gobierno. Entre abril de 2024 y agosto de 2026 editaron más de cien libros y revistas para ampliar el campo de lo que merece ser recordado y revitalizar debates públicos largamente aplazados. ¿Qué cambió para que el Estado volviera a editar? ¿Qué biblioteca construyó y qué idea de país empezó a tomar forma en sus estanterías?

Array

5 de agosto de 2026
Antes de que Barranquilla entrara en los mapas literarios y artísticos del país, un puñado de jóvenes decidió disputar el sentido mismo de la cultura colombiana. Las batallas que dieron —en periódicos, talleres, bares y estudios de pintura— no solo moldearon la obra de Álvaro Cepeda Samudio, sino que configuraron una manera distinta de pensar el Caribe. Un crítico de arte reconstruye ese momento en que la audacia y el desparpajo fueron una forma de intervención crítica.

Array

4 de agosto de 2026
¿Qué hace que un espacio independiente de Cali llegue a la Bienal de Venecia, uno de los escenarios más importantes del arte contemporáneo? La historia de lugar a dudas recorre el legado cultural de la ciudad, la visión de su fundador, Óscar Muñoz, y una manera distinta de entender la práctica artística.

Array

3 de agosto de 2026
Durante años, la figura de Cepeda Samudio ha brillado más que su escritura: el reportero audaz, el hombre nocturno, el mito barranquillero. Sin embargo, en su narrativa se despliega otra verdad: la espera como forma de mundo, como pulsación íntima que une sus novelas y relatos. Ariel Castillo Mier sigue esa estela para devolvernos a Cepeda Samudio allí donde importa: en la obra que sobrevivió a su propia leyenda.

Array

2 de agosto de 2026
Desde su aparición en 1976, Gaceta ha sido una de las apuestas más persistentes de la edición cultural pública en Colombia. Nacida en el marco de las políticas culturales de Colcultura, la revista se propuso desde el inicio ser un espacio para la escritura crítica, el pensamiento sobre las artes y la circulación de voces que no siempre encontraban lugar en otros medios. A propósito de sus cincuenta años, el director de Gaceta, Mario Jursich, conversa con Claudia Paredes de Gamba, coordinadora de la primera etapa de la revista; el periodista, editor y escritor Guillermo González; el gestor cultural Luis Armando Soto, y el periodista de Gaceta William Martínez sobre la historia de la revista, los desafíos de sostener una publicación cultural pública y el lugar que Gaceta sigue ocupando en el panorama editorial colombiano.

Array

31 de julio de 2026
Entre la poesía, la publicidad y la política existe una relación más estrecha de lo que suele creerse. Gonzalo Arango lo entendió antes que muchos. En 1970 escribió e ilustró para Belisario Betancur un extravagante y divertido manual de campaña que, leído hoy, parece anunciar varias de las técnicas de persuasión que dominarían las elecciones décadas después.

Array

30 de julio de 2026
En 1937, el traductor pastuso Leopoldo López Álvarez publicó la Ilíada y la Odisea en griego y español. El renovado interés por Homero luego de la película La Odisea de Christopher Nolan nos invita a revisitar esta historia, prueba de que Colombia también ha participado en la transmisión de los clásicos.