ETAPA 3 | Televisión

Vivir el misterio

10 de mayo de 2026 - 1:29 pm
El embarazo suele llegar con una serie de advertencias: que el cuerpo cambiará, que no volverás a dormir, que será lo más difícil que hagas en la vida. A veces, estos avisos dejan de lado la dicha, el goce y el placer; dejan de lado el misterio que nos ha permitido sobrevivir como especie por cientos de miles de años.
Ilustración de María José Castillo a partir de una foto de la autora, Estefanía Carvajal.

Vivir el misterio

10 de mayo de 2026
El embarazo suele llegar con una serie de advertencias: que el cuerpo cambiará, que no volverás a dormir, que será lo más difícil que hagas en la vida. A veces, estos avisos dejan de lado la dicha, el goce y el placer; dejan de lado el misterio que nos ha permitido sobrevivir como especie por cientos de miles de años.

A ti, cuya opinión no he pedido:

Déjame darme cuenta. Déjame caer por el precipicio y alzar vuelo con el par de alas que salieron de mi vientre. Déjame sentir el dolor y el cansancio y el miedo y la frustración y el amor —el más grande que existe: es así de inmenso como lo cuentan— y déjame verme reflejada en su rostro y ver la propia infancia que ya he olvidado: todas las primeras veces que me perdí por andarlas viviendo. 

No es necesario que me lo recuerdes: ya sé que será difícil. Lo sé —aunque solo crea saberlo—, y aún así quiero vivirlo. Quiero vivir el misterio que nos ha permitido sobrevivir trescientos mil años como especie y así mismo a nuestros ancestros simios —por otros dos millones de años— y así mismo a las otras especies que paren a sus crías y les dan de mamar. Por eso déjame equivocarme. Déjame arrepentirme. Déjame arrepentirme de arrepentirme. Déjame descubrir que en la dificultad está la belleza: la magia aguda de darlo todo por otro ser a cambio de la mirada más honesta que tus ojos van a ver jamás. 

La maternidad tiene mala fama —y con justo argumento—, pero la deseo porque sé que ahí, y solo ahí, experimentaré el amor desmedido que nace en la carne, en la célula, en la intimidad mitocondrial, en los secretos del ADN, en la cotidianidad de la crianza, y sé también que ese amor va a transformarme y a hundirme, y que por ese amor estoy dispuesta a lo que algún día prometí nunca hacer por nadie: dejar de ser el centro de mi propia vida. 

El parto desplaza el centro de gravedad y lo pone en el cuerpo de un bebé indefenso que apenas sabe ser humano: ya llora, ya respira, ya sonríe, ya tiene miedos, ya sufre el hambre, ya sueña —y ríe y llora mientras lo hace—, ya te ama, ya te extraña, ya te necesita, y ya tú lo necesitas —aunque eso no lo sabías: que un amor que nunca te hizo falta de repente iba a ser lo más necesario—, y así todo se hace tan pequeño y a la vez tan grande, y el tiempo corre y se aquieta en simultáneo, y entonces la vida cobra el sentido más esencial, que es la vida misma, y por esa gracia de la naturaleza, dual y mutable, lo difícil se vuelve fácil —o, digamos, menos difícil—: nada cuesta tanto cuando el motor de la voluntad es un hijo. 

Importar menos aliviana el espíritu. Los chinos lo sabían y lo consignaron en el Tao. El hijo ordena y pone a cada quien en el lugar que le corresponde. No es solo el amor: es la lección de humildad más grande. Pero quiero descubrirlo sin el prejuicio del sacrificio. Quiero estar preparada también para lo bueno. Quiero disfrutar del movimiento perpetuo del niño y de las discusiones con el adolescente. Quiero encontrar gracia en el llanto, en el bebé que te mira en la madrugada con los ojos como platos, y a cambio de tu trasnocho te regala una sonrisa mueca. Una sonrisa que es tuya, que nació en tu útero, alimentada por el abrazo cálido del líquido amniótico.

Antes de nacer, los fetos ya ríen. Ya lloran. Ya les da hipo. Ya quieren correr maratones. Y tú lo sabes incluso sin verle el rostro. Los sueños te lo muestran. El cuerpo te lo dice. Déjame aprender que la primera sonrisa de un hijo es el aleteo de una mariposa en el vientre.

A ti, cuya opinión no he pedido, te pido que no me ocultes las dichas. Que me recuerdes que será difícil, pero que lo difícil pasa, o se transforma, o que sigue siendo difícil, pero la magia de la maternidad aligera el peso. Que además la dicha de un hijo se comparte. Por el padre de la criatura. Por tu madre, que ahora llamarás abuela. Por tu padre, que se sentirá padre de nuevo. Por la ternura de los tíos. Por la gente que te cruzarás en la calle y clavará los ojos en tu bebé y sentirá que la atraviesa la inocencia. La responsabilidad es enorme: tu cuerpo fue anfitrión de la vida y ahora debes presentarle el mundo a ese ser que creaste. No me imagino hacer nunca un trabajo tan importante como este.

CONTENIDO RELACIONADO

Array

10 de septiembre de 2026
En Donde el agua trabaja, novela ganadora del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat, el peruano David Silva Rojas escribe sobre una trabajadora de una hacienda vinícola que se enfrenta a la explotación laboral, la vigilancia y el silencio. Así, Silva reflexiona sobre las historias que permanecen ocultas detrás de los grandes relatos del progreso económico, el desgaste del cuerpo y las relaciones de complicidad que pueden surgir en este contexto. El editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, habló con él.

Array

14 de agosto de 2026
A veces va por una carretera, ve una chiva acercarse y sabe que es suya antes de leer el nombre pintado en la carrocería. Lo delata una curva, una combinación de colores o una gambeta. Después de todo, ¿cuántas personas pueden encontrarse con su propio trabajo doblando una esquina? Pingüino lleva más de cuarenta años decorando estos buses campesinos y convirtiéndolos en piezas únicas.

Array

12 de agosto de 2026
Hay quienes buscan extender su vida con suplementos, aplicaciones y hábitos de alto rendimiento dictados por la industria del bienestar. Willie Nelson, en cambio, se ha mantenido entre guitarras, cigarrillos, huertas caseras y la decisión consciente de no amargarse la vida. A los 93, su sentido del humor es la columna vertebral de su buena salud. Estos once mandamientos condensan su filosofía vital.

Array

10 de agosto de 2026
La relación entre la literatura y los hoy llamados «lenguajes audiovisuales» siempre ha sido estrecha. Sin embargo, no siempre ha sido armónica. Están los que dicen que la escritura de un guion no es un género literario. Mientras otros insisten en que, si se quiere conseguir una buena historia para las pantallas, es importante prescindir de la «narratofagia». En Colombia hay muchos ejemplos de películas que han tenido una efectiva relación con sus referentes narrativos. Uno de ellos es la versión que realizó Carlos Mayolo en 1986 del relato La mansión de Araucaíma de Álvaro Mutis. Cuarenta años después, el otrora asistente de dirección del filme recorre los pasos detrás de las huellas de su locación principal y se lleva más de una sorpresa.

Array

8 de agosto de 2026
En 1986, Carlos Mayolo llevó al cine La mansión de Araucaima, el relato que Álvaro Mutis escribió para demostrarle a Luis Buñuel que el horror también podía habitar el trópico. Cuatro décadas después, la película sigue siendo una de las obras fundamentales del cine colombiano por su exploración del deseo, el poder, la decadencia y la violencia que sostienen ciertos órdenes sociales. El editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, conversa con Sandro Romero Rey y Alexandra Falla sobre la historia de la película y el legado que marcó para el cine nacional.

Array

7 de agosto de 2026
Desde Venezuela hasta el centro de Medellín, tatuajes, estatuillas y altares susurran una historia: la de cómo migran las religiones populares para adaptarse a un nuevo territorio. En esta crónica, Santiago Rodas y el fotógrafo Una Rutina siguen el rastro del Chamo Ismael y la protección que les concede a quienes cargan su fe como una parte de su país.

Array

6 de agosto de 2026
El Ministerio de las Culturas y sus entidades adscritas reactivaron su política editorial durante este gobierno. Entre abril de 2024 y agosto de 2026 editaron más de cien libros y revistas para ampliar el campo de lo que merece ser recordado y revitalizar debates públicos largamente aplazados. ¿Qué cambió para que el Estado volviera a editar? ¿Qué biblioteca construyó y qué idea de país empezó a tomar forma en sus estanterías?

Array

5 de agosto de 2026
Antes de que Barranquilla entrara en los mapas literarios y artísticos del país, un puñado de jóvenes decidió disputar el sentido mismo de la cultura colombiana. Las batallas que dieron —en periódicos, talleres, bares y estudios de pintura— no solo moldearon la obra de Álvaro Cepeda Samudio, sino que configuraron una manera distinta de pensar el Caribe. Un crítico de arte reconstruye ese momento en que la audacia y el desparpajo fueron una forma de intervención crítica.

Array

4 de agosto de 2026
¿Qué hace que un espacio independiente de Cali llegue a la Bienal de Venecia, uno de los escenarios más importantes del arte contemporáneo? La historia de lugar a dudas recorre el legado cultural de la ciudad, la visión de su fundador, Óscar Muñoz, y una manera distinta de entender la práctica artística.

Array

3 de agosto de 2026
Durante años, la figura de Cepeda Samudio ha brillado más que su escritura: el reportero audaz, el hombre nocturno, el mito barranquillero. Sin embargo, en su narrativa se despliega otra verdad: la espera como forma de mundo, como pulsación íntima que une sus novelas y relatos. Ariel Castillo Mier sigue esa estela para devolvernos a Cepeda Samudio allí donde importa: en la obra que sobrevivió a su propia leyenda.