ETAPA 3 | Televisión

Alicia Chamorro, pionera de las reporteras gráficas

11 de diciembre de 2025 - 12:28 pm
A mediados del siglo XX, cuando el fotoperiodismo colombiano era un territorio casi exclusivo de hombres, una mujer nariñense recorría montañas, plazas y salones oficiales con una cámara al hombro y la convicción de la fotografía como oficio total.
Alicia Chamorro antes de subir al Galeras. (ca. 1950). Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.
Alicia Chamorro antes de subir al Galeras. (ca. 1950). Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.

Alicia Chamorro, pionera de las reporteras gráficas

11 de diciembre de 2025
A mediados del siglo XX, cuando el fotoperiodismo colombiano era un territorio casi exclusivo de hombres, una mujer nariñense recorría montañas, plazas y salones oficiales con una cámara al hombro y la convicción de la fotografía como oficio total.

Alicia sale de su casa en el centro hacia el restaurante Temel, uno de los más elegantes de Bogotá. Va a una comida en la que será la única mujer invitada. Es noviembre de 1950 y el evento, una celebración del Círculo de Reporteros Gráficos, que acaba de obtener su personería jurídica. Cromos publica una fotografía en la que se le ve sonriente, cámara en mano, rodeada de fotógrafos y jefes de redacción de los principales periódicos colombianos. Para varios de ellos, Alicia es el centro de atención, como ocurre en muchas otras imágenes. Su presencia en el evento constituye el reconocimiento a su trayectoria como reportera gráfica que ya acumulaba varios años de trabajo para diferentes periódicos.

Celebración del círculo de reporteros gráficos después de obtener la personería jurídica (1950). Foto Press. Fondo Alicia Chamorro, Biblioteca Nacional de Colombia.
Celebración del círculo de reporteros gráficos después de obtener la personería jurídica (1950). Foto Press. Fondo Alicia Chamorro, Biblioteca Nacional de Colombia.

Nacida en Contadero (Nariño) el 12 de diciembre de 1925, Alicia se inició en la fotografíasiguiendo los pasos de su padre, Florentino, con quien fundó Foto Chamorro en Pasto, a mediados de la década de 1940. Inclinada inicialmente hacia el retrato, pronto se convirtió en corresponsal de medios como El Siglo, El Colombiano y Cromos, que publicaron sus imágenes tomadas en diversos eventos ocurridos tanto en Pasto como en otras poblaciones del sur del país.

Congregación en la plaza. (Sin fecha) Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.
Congregación en la plaza. (Sin fecha) Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.

Las primeras fotos firmadas por Alicia aparecieron en una doble página de Cromos, en febrero de 1946 cuando ella tenía veinte años recién cumplidos. Son seis imágenes que registran la visita del liberal Alberto Lleras Camargo quien, como presidente designado desde agosto del año anterior, hizo un recorrido por Nariño y el valle del Sibundoy. Alicia capturó al mandatario y a su comitiva en los diversos eventos de la gira: comidas, bailes y reuniones políticas. Cinco meses más tarde, Cromos publica de nuevo una doble página con fotos suyas, tomadas en La Unión. El evento, la inauguración del monumento al mariscal Sucre, ubicado en el sitio donde había sido asesinado 116 años antes. Figura central fue el expresidente Eduardo Santos patrocinador del monumento y quien en ese momento dirigía la Academia de Historia. Ambos reportajes gráficos muestran dos ángulos que seríanconstantes en las fotografías de Alicia: tomadas desde arriba de la escena o en el mismo nivel en que transcurre el suceso o se ubica el personaje.

Terremoto en Ambato, Ecuador. (1949) Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro Biblioteca Nacional de Colombia.
Terremoto en Ambato, Ecuador. (1949) Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro Biblioteca Nacional de Colombia.

El mayor despliegue dado en prensa a un reportaje suyo fue el de la gira del presidente conservador Mariano Ospina Pérez, en enero de 1949 por el sur del país. El Colombiano publicó dos fotos tomadas por Alicia en primera página, en sus ediciones del 4 y del 6 de enero. Adicionalmente, publicó veintidós fotos en tres ediciones. La mayoría de ellas y otras que no salieron en el periódico fueron recogidas en el libro El presidente Ospina en el sur de Colombia o una apoteosis de los hombres de trabajo. Por primera vez, un fotógrafo, en este caso Alicia, tuvo un libro exclusivamente con su trabajo. Este hecho es fundamental, para la historia política del país y para la historia de la fotografía nacional, en la que Alicia ocupa un lugar preponderante, aunque muy poco reconocido hasta ahora.

Sin título. (Sin fecha) Ampliación en gelatina de plata. Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.
Sin título. (Sin fecha) Ampliación en gelatina de plata. Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.
Alicia Chamorro antes de subir al Galeras. (ca. 1950). Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia
Alicia Chamorro antes de subir al Galeras. (ca. 1950). Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia

Reportera gráfica

En su época, Alicia Chamorro fue ampliamente reconocida como fotorreportera. Su presencia en un medio predominantemente masculino era tan llamativa, que su trayectoria fue objeto de reseñas y entrevistas de prensa. Ya en 1946, el presidente Lleras Camargo, quien acumulaba veinte años de trabajo en periodismo, había reconocido a Alicia como la única reportera gráfica femenina en el país y, además, muy audaz. Audacia demostrada, por ejemplo, cuando subió al volcán Galeras a tomar la fotografía del avión de Lansa accidentado en mayo de 1950. Fue la única fotógrafa que tomó imágenes en el sitio del accidente; una de ellas fue publicada por El Colombiano y es la única conocida de ese suceso.

Fausto Coppi, ciclista italiano (1958). Fotografía estereoscópica. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.
Fausto Coppi, ciclista italiano (1958). Fotografía estereoscópica. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.

Con el paso del tiempo y tal vez debido a su temprano fallecimiento, su nombre se diluyó. De su trabajo se han podido documentar cerca de cincuenta fotografías publicadas en prensa con el crédito correspondiente y, además, se encontraron ampliaciones y negativos de muchos de los eventos que cubrió, conservados en álbumes familiares. Las investigaciones sobre historia de la fotografía en Colombia apenas la mencionan, como se aprecia en dos referentes de ese campo. El listado de Clemente Airó, que no pretende ser exhaustivo, señala que Alicia fue «la primera mujer socia del Círculo de Reporteros Gráficos». Por su parte, Eduardo Serrano, en su exhaustiva investigación, apenas le dedica una línea y fija su actividad hacia 1948: «primera mujer que desempeñaría esta profesión en el país».

Bertha Hernández durante una visita al sur del país (1949.) Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.
Bertha Hernández durante una visita al sur del país (1949.) Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.

Luego de trabajar como retratista y corresponsal gráfico en Pasto durante varios años, Alicia se trasladó a Bogotá, a finales de 1950. El año siguiente sería, hasta ese momento, el más intenso en su vida profesional. Además de mantener su vínculo con El Siglo, fue contratada por la radio revista Ahora, tomó fotografías de los entrenamientos del Batallón Colombia que se preparaba para ir a la guerra de Corea y fue nombrada secretaria del Círculo de Reporteros Gráficos.

Los editores de Ahora informaron sobre su contratación: «Esta hermosa mujer, su voz y sus fotografías (símbolo y compendio de la mujer moderna), representan lo mejor que les podemos brindar en estas páginas y en los correspondientes espacios radiales». La radio revista Ahora fue un ambicioso proyecto que buscaba unir lo mejor de la radio y de la prensa impresa, entendiendo que se complementaban. Los temas serían variados y tendrían varias versiones escritas: unas se difundirían en radio y otras en la publicación, respetando las características de cada medio. Alicia, con su voz y con sus fotografías, reunía y simbolizaba esa posibilidad de complementar audio e imagen.

Sobre su trabajo con el Batallón Colombia quedan un par de imágenes en los álbumes familiares y una libreta con dedicatorias y firmas, principalmente de oficiales. «Las historias gráficas de los primeros días del Batallón Colombia fueron admirablemente captadas por Alicia», escribió el capitán Jaime Durán en esa libreta. Esas historias gráficas no fueron publicadas. La conformación del Batallón, bajo la presidencia del conservador Laureano Gómez, fue polémica y quizá por ello hay escaso registro en prensa de lo ocurrido durante los cuatro meses que duró el entrenamiento.

Grupo de soldados. (Sin fecha) Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia
Grupo de soldados. (Sin fecha) Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia

Después de 1950, hay algunos registros de eventos y artistas fotografiados por Alicia. Para 1954, trabajaba en el Departamento Cinematográfico del Estado, dependencia de la Oficina de Información y Prensa, creada en la presidencia de Gustavo Rojas Pinilla. La vinculación al departamento cinematográfico es una muestra de su exploración permanente del medio. En sus inicios como fotógrafa en Pasto retoca retratos con pincel. Como fotorreportera explora diferentes ángulos para lograr que la imagen contenga la información del suceso; incluso registró un evento en el que combina la velocidad de un auto con la inmovilidad de unos lejanos espectadores. En la última etapa de su vida profesional usó una cámara estereoscópica que permitía ver imágenes tridimensionales en color, con un view master.

Retrato desde un automóvil. (Sin fecha) Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.
Retrato desde un automóvil. (Sin fecha) Ampliación en gelatina de plata. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.

En su concepto, el equipo era un medio muy importante, pero el resultado dependía de la imaginación y la habilidad técnica. «Esta idea de que es preciso desarrollar ciertas capacidades por medio del conocimiento aplicado me hace ambiciosa. Mi mayor anhelo es estudiar fotografía como se estudia otra carrera. Me gustaría mucho, por ejemplo, estudiar en un instituto fotográfico de los Estados Unidos», declaraba a un periodista.

La vida no le alcanzó para cumplir ese deseo. El 20 de julio de 1958 falleció en Bogotá. La causa: lupus eritematoso. Quizás estuvo afectada por los químicos con los que, desde muy joven, trabajó en el laboratorio, pues siempre quiso estar a cargo de todo el proceso: «Ninguna fotografía que tome me parece completa sin que yo realice todas las operaciones, desde apretar el disparador hasta despachar la foto. Me parece que le falta algo que es mío absolutamente, ese toque personal que cada uno debe dar a su propio trabajo». Las imágenes que tomó, tanto para la prensa como para su archivo personal, muestran su visión de la época y cómo se relacionó con su cámara para, con habilidad técnica y mirada de artista, interpretar el mundo a través del lente.

La primera documentación que se realiza a su trabajo, así como un análisis al mismo, están consignados en el libro Reportaje a una reportera. Alicia Chamorro, fotógrafa 1925 -1958, que se publica al cumplirse cien años de su nacimiento. Por su parte, el acervo fotográfico de la hasta ahora desconocida fotógrafa nariñense fue donado por su hijo, Adrián Chamorro, a la Biblioteca Nacional de Colombia, donde podrá ser consultado.

Plaza de toros de Bogotá. (ca. 1958) Fotografía estereoscópica. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.
Plaza de toros de Bogotá. (ca. 1958) Fotografía estereoscópica. Fondo Alicia Chamorro. Biblioteca Nacional de Colombia.

CONTENIDO RELACIONADO

Array

19 de julio de 2026
En una concentración de Argentina durante el Mundial de 1986, Maradona ideó un experimento tan simple como implacable: averiguar quiénes, entre los periodistas que lo rodeaban, amaban realmente el fútbol.

Array

18 de julio de 2026
El libro Un oficio preci(o)so: el periodismo gráfico deportivo de Ramiro Corrales Lugo (2026), editado por La Jaula, recupera la obra de quien, entre los sesenta y los ochenta, dibujó croquis de goles con precisión y paciencia y así fijó para siempre instantes gloriosos. Este capítulo del libro recorre la historia de un oficio hoy desaparecido y el lugar que ocupó Ramiro Corrales en la memoria visual del fútbol colombiano.

Array

17 de julio de 2026
Entre el 4 y el 8 de junio de 2026, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes celebró en Bogotá el festival Lo Sagrado Universal, un encuentro de artistas e investigadores de distintas tradiciones que, a través del cuerpo, el sonido, el espacio y ciertas formas de la acción compartida, exploró los vínculos del ser humano con aquello que lo desborda y, al mismo tiempo, lo congrega. Este especial nace de esa experiencia, pero también de la pregunta que la sostiene: si, como pensó Max Weber, la modernidad desencantó el mundo, ¿qué significa que lo sagrado vuelva hoy a reclamar un lugar entre nosotros? ¿Se trata de un regreso, de una metamorfosis o de la persistencia —más secreta, más dispersa, pero no menos activa— de algo que, en realidad, nunca terminó de irse del todo?

Array

17 de julio de 2026
La muerte de Elkin Obregón (1940-2021) dio lugar a numerosos homenajes que celebraron sus méritos como cronista, caricaturista y traductor. Cinco años después, uno de los parroquianos más fieles del cuchiclub que animó en su casa del barrio Prado, en Medellín, prefiere evocarlo de otra manera: con muchas más carcajadas que elegías.

Array

17 de julio de 2026
Dasso Saldívar llevaba casi dos décadas leyendo a García Márquez e investigando sobre su vida cuando por fin se vio con él en persona. Fueron apenas dos tardes, el 14 y el 17 de marzo de 1989, en la casa del barrio Pedregal de San Ángel de Ciudad de México. De esas horas surgió buena parte del material que sustentaría García Márquez: El viaje a la semilla, la biografía que el propio Gabo definiría, años después, como un libro que «realmente se parece a mí». En estas páginas, escritas en exclusiva para Gaceta, Saldívar reconstruye aquellos dos memorables encuentros.

Array

17 de julio de 2026
En 1699, una mujer de cincuenta y dos años zarpó de Ámsterdam rumbo a Surinam con su hija menor, una lupa y sus pinceles. Quería observar, de cerca, la metamorfosis de las orugas en mariposas y, en ese proceso, encontrar a Dios en los seres más minúsculos de la naturaleza. ¿Cómo deberíamos leer hoy su obra? ¿Como la de un ave rara rescatada del olvido o como la de una científica que alcanzó exactamente aquello que su tiempo y su formación le permitieron?

Array

17 de julio de 2026
El reportero Óscar Martínez lleva veinte años entrando a los lugares donde nadie quiere entrar y escribiendo sobre los costados más turbios de la condición humana. Hoy vive exiliado en Ciudad de México, tras recibir amenazas del gobierno de Nayib Bukele. Desde allí sigue mirando a su país natal, El Salvador, con la obsesión de quien no puede soltar lo que ama. Esta es una conversación sobre el miedo, la rabia y lo que cuesta no rendirse.

Array

17 de julio de 2026
Durante años, la figura de Cepeda Samudio ha brillado más que su escritura: el reportero audaz, el hombre nocturno, el mito barranquillero. Sin embargo, en su narrativa se despliega otra verdad: la espera como forma de mundo, como pulsación íntima que une sus novelas y relatos. Ariel Castillo Mier sigue esa estela para devolvernos a Cepeda Samudio allí donde importa: en la obra que sobrevivió a su propia leyenda.

Array

17 de julio de 2026
Antes de que Barranquilla entrara en los mapas literarios y artísticos del país, un puñado de jóvenes decidió disputar el sentido mismo de la cultura colombiana. Las batallas que dieron —en periódicos, talleres, bares y estudios de pintura— no solo moldearon la obra de Álvaro Cepeda Samudio, sino que configuraron una manera distinta de pensar el Caribe. Un crítico de arte reconstruye ese momento en que la audacia y el desparpajo fueron una forma de intervención crítica.