ETAPA 3 | Televisión

Arqueología de un instante

16 de abril de 2024 - 11:12 pm
A partir de la segunda mitad del siglo XX, antropólogos e investigadores han ido recogiendo testimonios sonoros de la selva y sus habitantes, que pueden ser consultados en el Centro de Documentación Musical de la Biblioteca Nacional. ¿Qué nos cuentan esas grabaciones? ¿Qué transformaciones se manifiestan al escucharlas hoy?
GacetaSelva_Federico-Rios
Celebración de un baile a orillas del río Igaraparaná, Amazonas. / Federico Ríos.

Arqueología de un instante

16 de abril de 2024
A partir de la segunda mitad del siglo XX, antropólogos e investigadores han ido recogiendo testimonios sonoros de la selva y sus habitantes, que pueden ser consultados en el Centro de Documentación Musical de la Biblioteca Nacional. ¿Qué nos cuentan esas grabaciones? ¿Qué transformaciones se manifiestan al escucharlas hoy?

Diferentes muestras breves de sonoridades selváticas se pueden encontrar en el catálogo en línea de la Biblioteca Nacional. En su colección física permanecen cintas de carrete abierto que comenzaron a ser grabadas a partir de los sesenta. Conservan, en su entero contexto, un archivo que habla de realidades construidas desde un territorio que se ha ido transformando desde entonces.

En agosto de 1968, por el 39° Congreso Eucarístico Internacional llevado a cabo en Bogotá, la  Conferencia Episcopal de Colombia prensó un trabajo discográfico de distribución cerrada titulado Aspectos de la cultura indígena (Discos Orbe, sin número de catálogo). Un disco de larga duración con «música, canto y voces desde el escenario natural de las selvas colombianas», según la explicación del cuadernillo interno. Estaban todas las latitudes: desde la Alta y Baja Guajira hasta el Amazonas, pasando por el Cesar, el Urabá, Chocó, el Catatumbo, Arauca, Cauca y el Putumayo.

Fruto de los recorridos del Centro Antropológico Colombiano de Misiones, Ethnia, bajo la dirección de fray Javier Montoya Sánchez, el álbum incluyó relatos tradicionales y tonadas en voces e instrumentos autóctonos guajiros, yucos, catíos, motilones, cunas, arhuacos, ingas, uitotos y paeces. El texto de presentación resalta el disco como «un valioso aporte de investigación que salva para la posteridad» todas aquellas manifestaciones «antes de que se transculturicen».

Cinco años antes de la aparición de este trabajo, el sacerdote y musicólogo José Ignacio Perdomo escribió lo siguiente en su canónica Historia de la música en Colombia: «La música indígena colombiana parece estar desprovista de realismo y de estética; se nota la ausencia de motivos aprovechables, se caracteriza por el estado primitivo y rudimentario que se nota en los principios de la historia de la música».

Monseñor Perdomo es también el autor de los textos del disco, que sugieren una posible «transculturación» de la música registrada en campo por la comisión Ethnia. Más allá de lo problemático de la pretensión de conservar las sonoridades de comunidades ancestrales en una urna que las mantenga libres de contaminación —como si no hubieran pasado más de 500 años por encima de ellas—, no existe garantía de manutención para dicha pureza en ningún momento histórico.

Cinco años después, en 1973, aparece otro disco similar: The Indians of Colombia (Lyrichord, LLST 7365), resultado de grabaciones de campo del etnomusicólogo sueco Lars Persson por el Amazonas y los llanos colombovenezolanos a finales de la década del sesenta. En medio de ejemplos sonoros de las tradiciones musicales cuna, cuiva, motilona y arhuaca, un corte en particular llama la atención por su aparente trasposición del contexto: Blind Indian Plays in the Midst of Heavy Traffic in Bogota. La descripción completa del corte explica de qué se trata: «Indígena ciego toca en medio del pesado tráfico de Bogotá. Con el pie toca un tambor, mientras que con una mano sostiene la flauta y con la otra, unas maracas». ¿Acaso podría haber un contexto de mayor desarraigo y, a la vez, más lógico para esa grabación, en una Colombia que empezaba a testificar los rigores del desplazamiento?

La música registrada en campo habla exactamente del estado del arte del momento preciso en que se oprimía el botón REC de la grabadora Nagra. Un sustrato de tradición oral y de pasado inabarcable se mantiene presente, sí, aunque permeado en todo caso por varias circunstancias.

La década del setenta ofreció una nueva mirada de las músicas de raíz, contraria a la visión de un folclorismo tópico. Prueba de ello es el acierto de Persson y la aparición de proyectos como el Yaki Kandru, en el seno de la Universidad Nacional en Bogotá, colectivo multidisciplinar que revisó las posibilidades sonoras de los instrumentos musicales indígenas a partir de la premisa inevitable de la evolución, en conjunto con una visión política de izquierda.

Al Yaki Kandru perteneció el antropólogo Benjamín Yépez, director del Centro de Documen-tación Musical de la Biblioteca Nacional entre 1981 y 1993. Su acervo en calidad de colector se encuentra resguardado allí, junto a una treintena de muestras más de la música de comunidades amazónicas, huilenses, del Putumayo, Caquetá y Chocó. La colección da testimonio del empleo de instrumentos tradicionales, canciones dedicadas a las ceremonias, los festejos o las tomas de yagé, cantos para recordar a los ancestros o para conjurar enfermedades; incluso —volviendo a la transculturación— readaptaciones indigenistas del sanjuanito, el vals, el pasillo y otras disciplinas sonoras de indiscutible génesis europea.

El testigo del paso de antropólogos e investigadores por lugares en donde aquellas músicas acaso siguen funcionando en su contexto tradicional muestra una realidad que no necesariamente es la misma hoy. Sin embargo, resulta necesario y vital reconocer esas huellas sonoras que reconstruyen un espacio y una cultura que, en medio de la selva, continúa en permanente transformación.

CONTENIDO RELACIONADO

Array

10 de agosto de 2026
La relación entre la literatura y los hoy llamados «lenguajes audiovisuales» siempre ha sido estrecha. Sin embargo, no siempre ha sido armónica. Están los que dicen que la escritura de un guion no es un género literario. Mientras otros insisten en que, si se quiere conseguir una buena historia para las pantallas, es importante prescindir de la «narratofagia». En Colombia hay muchos ejemplos de películas que han tenido una efectiva relación con sus referentes narrativos. Uno de ellos es la versión que realizó Carlos Mayolo en 1986 del relato La mansión de Araucaíma de Álvaro Mutis. Cuarenta años después, el otrora asistente de dirección del filme recorre los pasos detrás de las huellas de su locación principal y se lleva más de una sorpresa.

Array

8 de agosto de 2026
En 1986, Carlos Mayolo llevó al cine La mansión de Araucaima, el relato que Álvaro Mutis escribió para demostrarle a Luis Buñuel que el horror también podía habitar el trópico. Cuatro décadas después, la película sigue siendo una de las obras fundamentales del cine colombiano por su exploración del deseo, el poder, la decadencia y la violencia que sostienen ciertos órdenes sociales. El editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, conversa con Sandro Romero Rey y Alexandra Falla sobre la historia de la película y el legado que marcó para el cine nacional.

Array

7 de agosto de 2026
Desde Venezuela hasta el centro de Medellín, tatuajes, estatuillas y altares susurran una historia: la de cómo migran las religiones populares para adaptarse a un nuevo territorio. En esta crónica, Santiago Rodas y el fotógrafo Una Rutina siguen el rastro del Chamo Ismael y la protección que les concede a quienes cargan su fe como una parte de su país.

Array

6 de agosto de 2026
El Ministerio de las Culturas y sus entidades adscritas reactivaron su política editorial durante este gobierno. Entre abril de 2024 y agosto de 2026 editaron más de cien libros y revistas para ampliar el campo de lo que merece ser recordado y revitalizar debates públicos largamente aplazados. ¿Qué cambió para que el Estado volviera a editar? ¿Qué biblioteca construyó y qué idea de país empezó a tomar forma en sus estanterías?

Array

5 de agosto de 2026
Antes de que Barranquilla entrara en los mapas literarios y artísticos del país, un puñado de jóvenes decidió disputar el sentido mismo de la cultura colombiana. Las batallas que dieron —en periódicos, talleres, bares y estudios de pintura— no solo moldearon la obra de Álvaro Cepeda Samudio, sino que configuraron una manera distinta de pensar el Caribe. Un crítico de arte reconstruye ese momento en que la audacia y el desparpajo fueron una forma de intervención crítica.

Array

4 de agosto de 2026
¿Qué hace que un espacio independiente de Cali llegue a la Bienal de Venecia, uno de los escenarios más importantes del arte contemporáneo? La historia de lugar a dudas recorre el legado cultural de la ciudad, la visión de su fundador, Óscar Muñoz, y una manera distinta de entender la práctica artística.

Array

3 de agosto de 2026
Durante años, la figura de Cepeda Samudio ha brillado más que su escritura: el reportero audaz, el hombre nocturno, el mito barranquillero. Sin embargo, en su narrativa se despliega otra verdad: la espera como forma de mundo, como pulsación íntima que une sus novelas y relatos. Ariel Castillo Mier sigue esa estela para devolvernos a Cepeda Samudio allí donde importa: en la obra que sobrevivió a su propia leyenda.

Array

2 de agosto de 2026
Desde su aparición en 1976, Gaceta ha sido una de las apuestas más persistentes de la edición cultural pública en Colombia. Nacida en el marco de las políticas culturales de Colcultura, la revista se propuso desde el inicio ser un espacio para la escritura crítica, el pensamiento sobre las artes y la circulación de voces que no siempre encontraban lugar en otros medios. A propósito de sus cincuenta años, el director de Gaceta, Mario Jursich, conversa con Claudia Paredes de Gamba, coordinadora de la primera etapa de la revista; el periodista, editor y escritor Guillermo González; el gestor cultural Luis Armando Soto, y el periodista de Gaceta William Martínez sobre la historia de la revista, los desafíos de sostener una publicación cultural pública y el lugar que Gaceta sigue ocupando en el panorama editorial colombiano.

Array

31 de julio de 2026
Entre la poesía, la publicidad y la política existe una relación más estrecha de lo que suele creerse. Gonzalo Arango lo entendió antes que muchos. En 1970 escribió e ilustró para Belisario Betancur un extravagante y divertido manual de campaña que, leído hoy, parece anunciar varias de las técnicas de persuasión que dominarían las elecciones décadas después.

Array

30 de julio de 2026
En 1937, el traductor pastuso Leopoldo López Álvarez publicó la Ilíada y la Odisea en griego y español. El renovado interés por Homero luego de la película La Odisea de Christopher Nolan nos invita a revisitar esta historia, prueba de que Colombia también ha participado en la transmisión de los clásicos.