ETAPA 3 | Televisión

Escrituras del hallazgo

2 de noviembre de 2025 - 12:01 am
Vorágine materia prima (instalación número 9, 2009-2025) de Felipe Arturo, se compone de ediciones informales de La vorágine entretejidas y sujetadas con ganchos de pelo. Aquí se muestra un detalle de la instalación como parte de la exposición «Oh Selva» presentada en la Casa de América Latina de Lisboa en 2025.
Vorágine materia prima (instalación número 9, 2009-2025) de Felipe Arturo, se compone de ediciones informales de La vorágine entretejidas y sujetadas con ganchos de pelo. Aquí se muestra un detalle de la instalación como parte de la exposición «Oh Selva» presentada en la Casa de América Latina de Lisboa en 2025.

Escrituras del hallazgo

2 de noviembre de 2025

El principio de la correlación orgánica explica que un animal puede ser reconstruido teóricamente a partir de sus fragmentos, de modo que algo tan pequeño como el hueso de un pie es suficiente para proyectar con exactitud la estructura ósea del ser vivo al que pertenece. Más allá de la importancia que este principio pueda tener en la paleontología, lo que el abandono de ese hueso entre la tierra excavada comunica para mí, es sobre todo una lección de escritura: la posibilidad que tiene una sola frase de proyectar, de anticipar y de imaginar la anatomía completa de un texto literario, o el estilo de una novela en construcción.  Al igual que los huesos, las palabras son piezas que pertenecen también a un organismo; a un lenguaje que se organiza o se desorganiza en función de un conjunto y de una correlación estética y rítmica. Escarbar, sin embargo, no es una labor que me interese hacer entre los libros de mi biblioteca, sino en la selva, en el campo y en los pueblos, porque lo que escribo está jugado casi siempre en la oralidad, en la plasticidad con que las frases fueron dichas; así como en los rastros y las huellas que esas palabras dejan ocultos en la tierra antes de removerse. La dificultad radica en que el habla popular, como recurso de la escritura proyecta un horizonte de posibilidades estéticas que desborda y supera las líneas de la pantalla, precisamente por esa tridimensionalidad que tienen las resonancias del habla. Los viajes se me han convertido por eso en el recurso fundamental del oficio, y los aprovecho para charlar, para preguntar, para escuchar conversaciones entre las que, a punta de tamizar el habla una y otra vez entre el cedazo, desentierro y escojo frases que me alcanzan para proyectar el estilo del libro que quiero escribir. Lo que me propongo cuando escribo, es entonces adaptar el aspecto vivo de esa frase que me produjo un goce inesperado para construirle una anatomía y una estructura ósea capaz de alojar todo el alcance de su contundencia, de su belleza o de su brillo. Como no puedo quedarme a vivir en el taxi o en la lancha donde hice el hallazgo, llevo su hueso en la memoria hasta mi estudio para trabajarlo; para restituirle a ese organismo las partes esqueléticas y las orgánicas que se desintegraron durante su proceso de fosilización. Como escritora, cuando pienso en mi propio estilo, entiendo que la movilización de esas gramáticas al texto, es un gesto fundamentalmente político.

Digo que no me interesa escarbar en mi biblioteca, pero eso no quiere decir que las lecturas de ciertos libros no sean fundamentales para construir las herramientas con las que, como paleontóloga, despejo el área del hallazgo literario. El Eisejuaz de Sara Gallardo, El llano en llamas de Juan Rulfo, o Yawar Fiesta de José María Arguedas, me han dado una brújula de búsqueda y un sistema completo de navegación. El proyecto de oralidad en estos libros absorbe las estéticas de un habla popular ya de por sí tremendamente sofisticada, que se agudiza luego hasta la extenuación en cada una de sus páginas. Solo después de estudiar, incluso de repetir a mano en mis libretas la anatomía de ciertas frases, mi oído estuvo listo para escuchar y entender la absoluta belleza de hallazgos que hice en viajes posteriores, en los que me di cuenta de que en mis novelas lo que quería era construirles a esas frases el conjunto de un lenguaje correlativamente armónico. Alguna vez en Oaxaca, un taxista me señaló el cerro que se veía en la carretera y de repente me dijo, señorita, mire allá al fondo del valle la cantera, que cuando la toca el agua se pone verde. Algunos oaxaqueños me contaron que el conductor se refería a la Verde Antequera, el fenómeno natural que explica el color que aflora en la roca cuando llueve, pero mi desconcierto tenía que ver con la forma en como la frase estuvo dicha, y que me hacía dudar si había abordado un taxi o a Pedro Páramo. Un par de años después me subí a una lancha en Quibdó para recorrer los ríos Quito y Atrato. En el momento menos esperado, el lanchero señaló un punto estrecho del río y me dijo, durante el verano el sol lo cubre de pampa y uno puede atravesarlo sin mojarse ni siquiera el calzado.

Desde estos dos vehículos de lenguaje me hablaron con tanta plasticidad, con frases tan poco trajinadas, con tanta extrañeza y a la vez con tanta sencillez que, al regresar a mi estudio, solo pude pensar en escribir un libro que proyectara al animal que rebosaba dormido entre esas dos hablas distantes.

CONTENIDO RELACIONADO

Array

16 de agosto de 2026
En Donde el agua trabaja, novela ganadora del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat, el peruano David Silva Rojas escribe sobre una trabajadora de una hacienda vinícola que se enfrenta a la explotación laboral, la vigilancia y el silencio. Así, Silva reflexiona sobre las historias que permanecen ocultas detrás de los grandes relatos del progreso económico, el desgaste del cuerpo y las relaciones de complicidad que pueden surgir en este contexto. El editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, habló con él.

Array

14 de agosto de 2026
A veces va por una carretera, ve una chiva acercarse y sabe que es suya antes de leer el nombre pintado en la carrocería. Lo delata una curva, una combinación de colores o una gambeta. Después de todo, ¿cuántas personas pueden encontrarse con su propio trabajo doblando una esquina? Pingüino lleva más de cuarenta años decorando estos buses campesinos y convirtiéndolos en piezas únicas.

Array

12 de agosto de 2026
Hay quienes buscan extender su vida con suplementos, aplicaciones y hábitos de alto rendimiento dictados por la industria del bienestar. Willie Nelson, en cambio, se ha mantenido entre guitarras, cigarrillos, huertas caseras y la decisión consciente de no amargarse la vida. A los 93, su sentido del humor es la columna vertebral de su buena salud. Estos once mandamientos condensan su filosofía vital.

Array

10 de agosto de 2026
La relación entre la literatura y los hoy llamados «lenguajes audiovisuales» siempre ha sido estrecha. Sin embargo, no siempre ha sido armónica. Están los que dicen que la escritura de un guion no es un género literario. Mientras otros insisten en que, si se quiere conseguir una buena historia para las pantallas, es importante prescindir de la «narratofagia». En Colombia hay muchos ejemplos de películas que han tenido una efectiva relación con sus referentes narrativos. Uno de ellos es la versión que realizó Carlos Mayolo en 1986 del relato La mansión de Araucaíma de Álvaro Mutis. Cuarenta años después, el otrora asistente de dirección del filme recorre los pasos detrás de las huellas de su locación principal y se lleva más de una sorpresa.

Array

8 de agosto de 2026
En 1986, Carlos Mayolo llevó al cine La mansión de Araucaima, el relato que Álvaro Mutis escribió para demostrarle a Luis Buñuel que el horror también podía habitar el trópico. Cuatro décadas después, la película sigue siendo una de las obras fundamentales del cine colombiano por su exploración del deseo, el poder, la decadencia y la violencia que sostienen ciertos órdenes sociales. El editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, conversa con Sandro Romero Rey y Alexandra Falla sobre la historia de la película y el legado que marcó para el cine nacional.

Array

7 de agosto de 2026
Desde Venezuela hasta el centro de Medellín, tatuajes, estatuillas y altares susurran una historia: la de cómo migran las religiones populares para adaptarse a un nuevo territorio. En esta crónica, Santiago Rodas y el fotógrafo Una Rutina siguen el rastro del Chamo Ismael y la protección que les concede a quienes cargan su fe como una parte de su país.

Array

6 de agosto de 2026
El Ministerio de las Culturas y sus entidades adscritas reactivaron su política editorial durante este gobierno. Entre abril de 2024 y agosto de 2026 editaron más de cien libros y revistas para ampliar el campo de lo que merece ser recordado y revitalizar debates públicos largamente aplazados. ¿Qué cambió para que el Estado volviera a editar? ¿Qué biblioteca construyó y qué idea de país empezó a tomar forma en sus estanterías?

Array

5 de agosto de 2026
Antes de que Barranquilla entrara en los mapas literarios y artísticos del país, un puñado de jóvenes decidió disputar el sentido mismo de la cultura colombiana. Las batallas que dieron —en periódicos, talleres, bares y estudios de pintura— no solo moldearon la obra de Álvaro Cepeda Samudio, sino que configuraron una manera distinta de pensar el Caribe. Un crítico de arte reconstruye ese momento en que la audacia y el desparpajo fueron una forma de intervención crítica.

Array

4 de agosto de 2026
¿Qué hace que un espacio independiente de Cali llegue a la Bienal de Venecia, uno de los escenarios más importantes del arte contemporáneo? La historia de lugar a dudas recorre el legado cultural de la ciudad, la visión de su fundador, Óscar Muñoz, y una manera distinta de entender la práctica artística.

Array

3 de agosto de 2026
Durante años, la figura de Cepeda Samudio ha brillado más que su escritura: el reportero audaz, el hombre nocturno, el mito barranquillero. Sin embargo, en su narrativa se despliega otra verdad: la espera como forma de mundo, como pulsación íntima que une sus novelas y relatos. Ariel Castillo Mier sigue esa estela para devolvernos a Cepeda Samudio allí donde importa: en la obra que sobrevivió a su propia leyenda.