ETAPA 3 | Televisión

Sembrar aire

30 de noviembre de 2025 - 4:23 pm
A partir de conversaciones con mecánicos de bicicletas, chaceros y migrantes surge este proyecto poético en Bogotá, un mapa hecho de asfalto y lenguaje elástico, de manos que montan y desmontan, en el que siempre aparece alguien que necesita aire.
Todas las fotos son de Ángel Carrillo.

Sembrar aire

30 de noviembre de 2025
A partir de conversaciones con mecánicos de bicicletas, chaceros y migrantes surge este proyecto poético en Bogotá, un mapa hecho de asfalto y lenguaje elástico, de manos que montan y desmontan, en el que siempre aparece alguien que necesita aire.

yo parí siete hijos me dediqué
a la casa tenía un negocito de helados
refrescos somos indocumentados cruzando
lo aprendimos aquí
es la comida no la ropa
tú tienes un pantalón de mai
lo regalas ajá pero regalas un plato de comida hoy
mañana te hace falta para tu familia
los profesores tuvieron que salir
no sé quién da clase a los niños
no sé si eso es lo que quiere el presidente
que hubiera puros brutos
mi esposo era herrero pero ya nadie mandaba hacer nada
iba a pagarle al obrero y
con qué
con qué
las casas allá
es raro el que no tiene
porque allá una tierra baldía no joda
se meten veinte personas veinte
familias y hacen ranchos
el oro todo
todo lo acabaron
dicen que están con el pueblo
no entiendo eso
qué haces
dime qué hace alguien como mi hijo
nunca debí salir de mi país
nunca
que me voy a los Estados Unidos
ajá
qué vas a hacer si no tienes una profesión dime
qué vas a hacer si no tienes a dónde llegar
igualito consigues un trabajo en la calle
tienes que pagar arriendo vas a tener gastos no gatos
comeremos tierra
o monte
si es que hay

***

lenguas

acumuladas sobre el asfalto se erizan y así todas encrispadas en la sospecha del lenguaje se levantan sobre su propia longitud y rodean la ciudad en vertical todas las lenguas elásticas hijas también de la música de la metalurgia de la mecánica no podrán subordinar sus cuerpos que se encauzan hacia

el origen

del peregrinaje mientras madre llora a mi lado por todo eso que deja atrás todo eso que se apaga lejos los llanos nunca más los campos semánticos capaces de producir su propio lubricante mi hermano desarmó la bicicleta aceite y acero papá se fue adelante con la mudanza plomo y gravilla yo perdí el acento material viscoso los recuerdos

el desarraigo

es el zumbido que proviene del dorso de esta ciudad la noche no será jamás petróleo que sangra eres el margen y no hay nada salvo la textura del andén que libera el ritmo de la ruedao el mareo que asimismo eres tú cuando una mujer lejos prende velas quema tabaco frente al esqueleto de su familia

un rastro de sal húmeda
sobre la mesa vacía un rastro de grasa seca
sobre el cielo

***

siempre aparece alguien
que necesita                                               aire
lo sé
hace tres meses                                        me dejó
y me la paso                                             aquí de lunes
a sábado                                                   me la paso
inflando llantas                                       a veces los domingos
cuando no me quiero
quedar en la casa                                    sin aire
                                                                mi esposa
                                                                murió el tres de julio
                                                                la cogió una ambulancia

***

brincan contornos dibujados con polvillo
de bala y palabras de contrabando
esa gravedad del asfalto que despedaza suelas
una marcha de crocs las ruedas del carrito
de supermercado que avanza junto al páramo
de Berlín
en la noche la esfera plateada de Sísifo el peso
de las ampollas reventadas a cuatro mil doscientos noventametros sobre el nivel del mar
sobrevive el canto de un cardenal holográfico
                                                             ah mundo Barquisimeto
                                                             dijo un barquisimetano
el rumor del Orinoco turbio
la ruta del frío el vértigo envuelto
en una cobija cuatro tigres

***

eso fue
qué le digo yo por allá
dos mil
dos mil uno
mi socio se fue se murió un hermano
fumando marihuana
empezaron los problemas
me sacaron corriendo compré herramienta
sople y sople pero yo no
me gusta es el aguardiente
le regalé lo que tenía a mi hijo
mi hijo fue y vendió barato
se lo fumó todo

***

en el área marítima
en el área portuaria yo
trabajaba era en Puerto Cabello
el muelle más grande
de Venezuela treinta y dos atraques
treinta y dos yyo tenía que vaciar los buques complejo
es si tú tienes la mente cerrada complejo
el motor de un carro
lo desarmo lo armo lo tumbo
lo saco lo vuelvo a montar
cuatrocientas cincuenta piezas
entre tornillería y accesorios yo escucho
el motor me va a indicar dónde
va cada pieza y cada pieza me va a orientar
los varados los que viven
pa Soacha pa Bosa
los varados empiezan a llegar
después de las ocho ya en la noche
otros vienen a joderlo a uno y uno
aniquilar a un hijueputa uno
no se va a dejar robar me mata él a mí o
yo a él lo mato
que me va a venir a quitar lo mío
es una gran mentira
lo que pasa es que sean tres
cuatro coño e madres y ni así
ni así doy el brazo a torcer yo estoy
prestando un servicio no
se le demuestra debilidad
a lo que caiga la porra
cae el primero el otro
no se va a venir a meter
ni a coñazos se va a meter
a lo que caiga
patas parriba en seco
los que anden con él chao
por más malo por más nadie
ninguno se quiere morir en la vida
nadie

***

coñazo tremendo espectáculo acá dos ratas paradas pleito parejo acá sobre la Caracas esto no es Caracas no                  sequivoque no estoy para gastar pólvora en zamuro yo en el
noventaidós yo vi los aviones yo vi el movimiento de las tropas rebeldes se inició a las once de la noche del día anterior uno de los soldados se asomó del tanque ni al marico triste de Maduro ni a Bolívar le creo                   puro cambur y peos                  mamagüebo

el monumento galopa asfalto abajo monumento sobre montículo de polvo fino se recubre todo con hueso                       empañetar la obra                   al caballo y al que cabalga nadie los va a
salvar                            Bolívar es demolido bajo el cielo de esquirlas en tanto caen los
escombros y la ciudad migratoria                   el monumento humillado
se duplica tantas veces por sumando como unidades contiene el otro

el momento es un monumento escribió Adília Lopes

***

así en verso hermano yo le verseo aquí le hago una canción a usted y le voy mentalmente poniendo la música porque cuando uno está en un baile y quieren saber si uno sabe versear le dicen dígase pues unos

venimos del Cesar
la tierra donde más
yo tuve el honor hermano
de tomarme unos wiskis con Gabo

me han llegado compositores me dicen maestro vea escribí una canción yo quiero que usted la mire le digo lo que escribió usted fue un papel una hoja una carta eso no suena a nada cómo dice que la entonemos

y si no me cree
le muestro la foto
yo conozco a Marbelle
conozco a Iván y sus bam band

escribo aquí en la calle hermano entonces me sale una canción y la guardo la llevo a la casa la vendo y me pagan bien pagado no falta el que me dice tú qué haces aquí en la calle de mecánico marica

me gusta la plata
si sale parranda y hay
buen billete de por medio
pues cierro el puesto y abro peluca

***

por los pelos te escurre una fatiga vieja
cierto voltaje
de anguila eléctrica
mantén ese fémur poroso firme
mete la mano la cara bebe
a los pies              bebe
del barrizal          prospera
junto a finos escombros
enróllate y sufre
bruxismo
recuéstate
contra la obra gris de albañilería vertical
alguien más pagará por aire
por una línea de sombra y
ojalá puedas escuchar
con un poco de suerte
el tintineo de dos frailejones de cobre

***

la primera vez que hundí la mano
el hombre me dijo
toque
con los dedos tiene que mirar
toque
busque el motivo la razón
busque la espina
un vidrio
puntilla oxidada
todo por dentro lo sentí me rajé
escupí
la lluvia el barro
escurriendo por la cara
quedé ensopada
la gente se acumula todos quieren
algo


todos quieren que los mires los
atiendas
nadie espera si estás
ocupada
o si aún no
has aprendido
o si caen
piedras del cielo

***

la torcaza quebró el bombillo se fue
me dejó en el adoquín
tuve que escribir este poema a oscuras
reparar la cadencia el ritmo
la elasticidad
de este verso me pasé
todos los semáforos en rojo
zigzagueé me tragué
los huecos que siempre quedan
entre palabra
palabra y palabra
quise
vulcanizar unas almas reventadas
ponerlas al fuego y comprobar
el estado de la antimateria la
anticarne
quise
sembrar aire en las máquinas atravesarsu anatomía

para calibrar la mala fortuna tuve
que escribir este poema cuando todos
los cuerpos
tumbados
cantaron
la canción acunada en el cemento

CONTENIDO RELACIONADO

Array

10 de septiembre de 2026
En Donde el agua trabaja, novela ganadora del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat, el peruano David Silva Rojas escribe sobre una trabajadora de una hacienda vinícola que se enfrenta a la explotación laboral, la vigilancia y el silencio. Así, Silva reflexiona sobre las historias que permanecen ocultas detrás de los grandes relatos del progreso económico, el desgaste del cuerpo y las relaciones de complicidad que pueden surgir en este contexto. El editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, habló con él.

Array

14 de agosto de 2026
A veces va por una carretera, ve una chiva acercarse y sabe que es suya antes de leer el nombre pintado en la carrocería. Lo delata una curva, una combinación de colores o una gambeta. Después de todo, ¿cuántas personas pueden encontrarse con su propio trabajo doblando una esquina? Pingüino lleva más de cuarenta años decorando estos buses campesinos y convirtiéndolos en piezas únicas.

Array

12 de agosto de 2026
Hay quienes buscan extender su vida con suplementos, aplicaciones y hábitos de alto rendimiento dictados por la industria del bienestar. Willie Nelson, en cambio, se ha mantenido entre guitarras, cigarrillos, huertas caseras y la decisión consciente de no amargarse la vida. A los 93, su sentido del humor es la columna vertebral de su buena salud. Estos once mandamientos condensan su filosofía vital.

Array

10 de agosto de 2026
La relación entre la literatura y los hoy llamados «lenguajes audiovisuales» siempre ha sido estrecha. Sin embargo, no siempre ha sido armónica. Están los que dicen que la escritura de un guion no es un género literario. Mientras otros insisten en que, si se quiere conseguir una buena historia para las pantallas, es importante prescindir de la «narratofagia». En Colombia hay muchos ejemplos de películas que han tenido una efectiva relación con sus referentes narrativos. Uno de ellos es la versión que realizó Carlos Mayolo en 1986 del relato La mansión de Araucaíma de Álvaro Mutis. Cuarenta años después, el otrora asistente de dirección del filme recorre los pasos detrás de las huellas de su locación principal y se lleva más de una sorpresa.

Array

8 de agosto de 2026
En 1986, Carlos Mayolo llevó al cine La mansión de Araucaima, el relato que Álvaro Mutis escribió para demostrarle a Luis Buñuel que el horror también podía habitar el trópico. Cuatro décadas después, la película sigue siendo una de las obras fundamentales del cine colombiano por su exploración del deseo, el poder, la decadencia y la violencia que sostienen ciertos órdenes sociales. El editor web de Gaceta, Santiago Cembrano, conversa con Sandro Romero Rey y Alexandra Falla sobre la historia de la película y el legado que marcó para el cine nacional.

Array

7 de agosto de 2026
Desde Venezuela hasta el centro de Medellín, tatuajes, estatuillas y altares susurran una historia: la de cómo migran las religiones populares para adaptarse a un nuevo territorio. En esta crónica, Santiago Rodas y el fotógrafo Una Rutina siguen el rastro del Chamo Ismael y la protección que les concede a quienes cargan su fe como una parte de su país.

Array

6 de agosto de 2026
El Ministerio de las Culturas y sus entidades adscritas reactivaron su política editorial durante este gobierno. Entre abril de 2024 y agosto de 2026 editaron más de cien libros y revistas para ampliar el campo de lo que merece ser recordado y revitalizar debates públicos largamente aplazados. ¿Qué cambió para que el Estado volviera a editar? ¿Qué biblioteca construyó y qué idea de país empezó a tomar forma en sus estanterías?

Array

5 de agosto de 2026
Antes de que Barranquilla entrara en los mapas literarios y artísticos del país, un puñado de jóvenes decidió disputar el sentido mismo de la cultura colombiana. Las batallas que dieron —en periódicos, talleres, bares y estudios de pintura— no solo moldearon la obra de Álvaro Cepeda Samudio, sino que configuraron una manera distinta de pensar el Caribe. Un crítico de arte reconstruye ese momento en que la audacia y el desparpajo fueron una forma de intervención crítica.

Array

4 de agosto de 2026
¿Qué hace que un espacio independiente de Cali llegue a la Bienal de Venecia, uno de los escenarios más importantes del arte contemporáneo? La historia de lugar a dudas recorre el legado cultural de la ciudad, la visión de su fundador, Óscar Muñoz, y una manera distinta de entender la práctica artística.

Array

3 de agosto de 2026
Durante años, la figura de Cepeda Samudio ha brillado más que su escritura: el reportero audaz, el hombre nocturno, el mito barranquillero. Sin embargo, en su narrativa se despliega otra verdad: la espera como forma de mundo, como pulsación íntima que une sus novelas y relatos. Ariel Castillo Mier sigue esa estela para devolvernos a Cepeda Samudio allí donde importa: en la obra que sobrevivió a su propia leyenda.