La historia de la literatura india abarca miles de años. Cinco mil, para ser precisos, dijo el señor Vanlalhuma, embajador de India en Colombia, la semana pasada. «Los libros en la India no solo son fuentes de entretenimiento o información, sino instrumentos de cambio social y vehículos de sabiduría», explicó Vanlalhuma. Estas palabras del embajador fueron parte de la ceremonia en la que se anunció que India será el país invitado de honor en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) de 2026.
Desde el Mahabharata —un poema épico del siglo III A.C. que se le atribuye al sabio hindú Viasa— hasta la obra de Salman Rushdie —Cuchillo (2024), su libro más reciente, da cuenta del ataque contra su vida de agosto de 2022—, la literatura india abarca textos sagrados, poemas medievales, la ruptura con la colonia británica durante el siglo XX y la memoria feminista del siglo XXI. Y la lista podría extenderse, infinita en su diversidad. ¿Cómo resumir los rasgos principales de esta tradición milenaria?
No tenemos la respuesta. En cambio, destacamos cinco libros de la India contemporánea —todos escritos por mujeres— para acercarnos a este país: el país más poblado del mundo, la tercera economía, el séptimo en tamaño. ¿Cuál es la literatura detrás de estos superlativos?
Anuradha Roy – Atlas De Una Añoranza Imposible (2008)
En la primera novela de Anuradha Roy (Calcuta, 1967), publicada en español por la editorial Salamandra, Amulya y Kananbala se mudan con sus dos hijos a las afueras de Songadh. Ese es el punto de partida de una historia que se extiende a lo largo de varias generaciones: salud mental, amores prohibidos, casta y orfandad se mezclan, con la partición de India —la división en 1947 del Imperio Británico de la India en dos estados soberanos: India y Pakistán— como trasfondo. Cuando a uno de los personajes le leen la mano, él intenta explicar lo que quería, lo que esperaba. «Quiero, quiero, espero, espero», lo interrumpe el astrólogo. «Eso también es lo que dice tu palma, no es nada más que un atlas de añoranzas imposibles». Mientras sigue la línea de vida con su dedo, el astrólogo lo repite: «Nada más que añoranzas». El título y esta escena sugieren un mundo en el que el deseo está en todos lados y, al mismo tiempo, puede estar fuera de alcance. Tanto al interior de la familia como en un país que se transforma sin cesar, esos deseos impulsan la novela. Su mismo título revela la perspectiva de la autora respecto a si se pueden alcanzar. Eso no quiere decir, sin embargo, que no haya que perseguirlos.
Sujata Bhatt – Shérdi y otros poemas (2018)
«Cuando era niña aprendí / a nunca correr a alguien / de nuestra puerta. Madre me dijo / que diera agua fresca, buena comida, / nada que yo no comiera. / El hambre es cuando tu madre / te dice años después / que en América un doctor dice / que ella está desnutrida, / sus huesos débiles / porque nunca hubo suficiente / comida para los niños, / ella y las mujeres que venían / a nuestra puerta con los suyos. / Los niños siempre deben estar alimentados. / El hambre es que tu madre esté enferma / en América porque ella quería / que comieras bien», escribe Sujata Bhatt (Ahmedabad, 1956) en «Ve a Ahmedabad», que hace parte de Shérdi y otros poemas, publicado por la editorial Círculo de poesía. Estos poemas trazan los viajes de Bhatt: de India a Estados Unidos a los doce años; de ahí a Alemania como mujer adulta. También trazan su deseo, su dolor, los cambios de su vida y de su voz poética. Como escribe Andrea Rivas sobre Bhatt, «la voz va y viene, no es la misma voz nunca. Pero es, a su vez, una voz: la voz de la actualidad, esa voz que no está estática, que no se mantiene inmanente en una sola idea, en un solo lugar sino que se transforma constantemente en la multiplicidad de culturas que convergen en el sujeto, que ya no es ciudadano de un país, de un continente, ni siquiera de una lengua, sino que es visitante y habitante de todos los lugares, que habla con todos los dioses y que no tiene dios, y que no hay sistema lingüístico que pueda albergar su mundo convulso pero a la vez calmo, sino el de la poesía. Su pathos es entonces el de lo real: al leer a Sujata Bhatt uno puede sentirse, al fin, en casa».
Arundhati Roy – Mi corazón sedicioso (2019)
Arundhati Roy (Shillong, 1961) es reconocida mundialmente por su novela El dios de las pequeñas cosas (1997), una apasionada saga familiar que ha sido comparada con la de los Buendía en Cien años de soledad. Menos conocida, sin embargo, es su faceta como ensayista, periodista o, en general, escritora de no ficción. Esta faceta está compilada en Mi corazón sedicioso, publicado en español por Anagrama. La mirada de Roy es amplia: guerras, cambio climático, imperialismo, desigualdad social e historia hacen parte de sus inquietudes. En total, muestran una voz llena de convicción y coraje que reclama justicia y libertad en un mundo hostil. «India vive en varios siglos a la vez. Al mismo tiempo avanzamos y nos devolvemos», escribe Roy, que en el libro examina las lógicas destructivas de élites financieras, religiosas, militares y sociales. Esta idea aparece en dos ensayos, es una columna central para el libro. Uno de estos ensayos analiza el papel de India en el mundo, y el papel de la escritura en India. Hay un fragmento que atraviesa e ilumina a partes iguales: «Ser una escritora —supuestamente una escritora “famosa”—, en un país donde trescientos millones de personas son analfabetas, es un honor dudoso. Ser escritora en un país que le dio al mundo a Mahatma Gandhi, quien inventó el concepto de resistencia pacífica, y luego, medio siglo después, siguió con pruebas nucleares, una carga feroz. (Aunque no hay carga más feroz, hay que decirlo, que ser una escritora en un país que tiene suficientes armas nucleares como para destruir la Tierra varias veces.) Ser escritora en un país donde algo similar a una guerra civil sin declarar es descargada contra la población en nombre del “desarrollo” es una responsabilidad onerosa».
Avni Doshi – Azúcar quemado (2019)
«Mentiría si dijera que nunca he sentido placer cuando a mi madre le ocurre una desgracia. Sufrí por su culpa siendo una niña, y todos los males que la asolaron después me parecieron una especie de redención, un reequilibrio del universo destinado a restaurar el orden racional de causa y efecto. Pero ahora no puedo igualar el marcador entre nosotras. La razón es simple: mi madre está perdiendo la memoria y no hay nada que yo pueda hacer para remediarlo». Así empieza Azúcar quemado —publicado en 2019 por Planeta—, el debut de Avni Doshi. Doshi nació en Nueva Jersey, Estados Unidos, en 1982; hija de inmigrantes indios, es la única autora de nuestra lista que no nació en India, aún si volvió al país de sus padres para ser curadora de arte durante cinco años, antes de dedicarse a escribir. Como lo demuestra su inicio, Azúcar quemado tiene un filo cortopunzante que hace de la relación entre una madre (Tara) y una hija (Antara) un campo de amor, resentimiento y traición. Situada en la ciudad india de Pune, Antara empieza a pensar en su madre y de ahí salta a pensar en su padre y de ahí a reflexionar sobre su propio matrimonio fallido. El hogar, la familia y el amor son opacos en esta novela, núcleos alterados y que alteran.
Banu Mushtaq – Heart Lamp (2025)
En estos doce cuentos, publicados entre 1990 y 2023, Banu Mushtaq (Hasan, 1948) aborda la cotidianidad de mujeres y niñas en comunidades musulmanas en el sur de India. La experiencia de Mushtaq como periodista y abogada —tribunas desde las que defendió los derechos de las mujeres frente a la opresión religiosa y la que resulta del sistema de castas— fue la semilla de estos relatos. «El dolor, sufrimiento e impotencia de las vidas de estas mujeres crearon una profunda respuesta emocional en mi interior que me llevó a escribir», dijo en una entrevista. Estos cuentos fueron escritos y publicados primero en canarés, la lengua oficial del estado de Karnataka. La obra de Mushtaq todavía no ha sido traducida al español, pero su traducción al inglés por Deepa Bhasthi, publicada por Penguin, se ganó el Premio Booker Internacional de 2025; el jurado del premio resaltó que estos cuentos «registran la resiliencia, resistancia, ingenio y sororidad de estas mujeres en comunidades patriarcales al sur de India, que cobran vida vívidamene a través de una rica tradición oral. Desde madres duras y estóicas hasta abuelas llenas de opiones, desde esposos crueles hasta niñas resilientes, los personajes femeninos de estos cuentos soportan grandes inequidades y dificultades, pero se mantienen desafiantes». En «Black Cobras», la tercera historia de esta compilación, uno de los personajes dice: «¿Sabes quiénes reciben justicia? Aquellos que la exigen. Gente como tú no tiene justicia si no la exige». En el corazón de Heart Lamp hay un latido intenso que se asemeja a eso, precisamente: un reclamo de justicia.
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