ETAPA 3 | Televisión

Siempre estuvimos aquí

10 de marzo de 2025 - 9:56 pm
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la Biblioteca Popular Betsabé Espinal de Medellín recibió una nueva edición de Siempre Estuvimos Aquí, un festival de mujeres y hip-hop. Estos son cinco testimonios desde el rap, el DJ y el grafiti.
Mary Hellen, DJ Equinra y Agora fueron parte del Festival Siempre Estuvimos Aquí, celebrado el 8 de marzo en la Biblioteca Popular Betsabé Espinal en Medellín. Foto por Sofía Jiménez Viña.
Mary Hellen, DJ Equinra y Agora fueron parte del Festival Siempre Estuvimos Aquí, celebrado el 8 de marzo en la Biblioteca Popular Betsabé Espinal en Medellín. Foto por Sofía Jiménez Viña.

Siempre estuvimos aquí

10 de marzo de 2025
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la Biblioteca Popular Betsabé Espinal de Medellín recibió una nueva edición de Siempre Estuvimos Aquí, un festival de mujeres y hip-hop. Estos son cinco testimonios desde el rap, el DJ y el grafiti.

Siempre Estuvimos Aquí es un festival de hip-hop. Vamos más allá: en sus palabras, «es un proyecto femenino autónomo y autogestivo de hip-hop que busca el re-conocimiento de las mujeres del movimiento en el mundo». 

Una nueva edición del Siempre Estuvimos Aquí sucedió el 8 de marzo —Día Internacional de la Mujer Trabajadora— en la Biblioteca Popular Betsabé Espinal del centro de Medellín. 

Hubo feria, poesía, rap y grafiti, pero el corazón del festival fue una discusión titulada «El hip-hop, la historia y el quehacer femenino». Las raperas Clamor de abismo, Agora y Mary Hellen y la DJ Equinra conversaron sobre los aportes de las mujeres al hip-hop y los obstáculos y oportunidades que han encontrado en el camino con Victoria, fundadora del festival y escritora de grafiti de la crew Necias. 

Estos testimonios son viñetas de distintos momentos de la conversación que cristalizan las perspectivas y opiniones de las cinco a partir de la intersección del 8 de marzo y el hip-hop. 

«Las mujeres tenemos una perspectiva muy diferente de la vida. Percibimos otras cosas, vivimos otros procesos, y el hip-hop necesita que se hable de eso, que las personas con esa perspectiva sean parte del hip-hop y lo hagan»

— Agora

 

La rapera Agora. Foto por Sofía Jiménez Viña.
La rapera Agora. Foto por Sofía Jiménez Viña.

Agora

Más allá de que las mujeres hemos tenido una gran influencia en muchos aspectos del hip-hop, el hip-hop necesitaba esa parte femenina: necesitaba a las mujeres. Las mujeres tenemos algo por decir desde nuestra perspectiva de mujeres. Hay nuevos conceptos en las canciones, hay nuevas letras, nuevos estilos y nuevas modas. Hay un nuevo todo. ¿Por qué? Porque todo eso ya estaba, pero no estaba tan visibilizado. Si se ve la perspectiva a largo plazo, apenas está empezando a pasar, y qué bueno, porque el hip-hop lo necesitaba  para su evolución. El equilibrio lo hace algo mucho más integral. Por más que somos iguales a los hombres en muchas capacidades, las mujeres tenemos una perspectiva muy diferente de la vida. Percibimos otras cosas, vivimos otros procesos, y el hip-hop necesita que se hable de eso, que las personas con esa perspectiva sean parte del hip-hop y lo hagan.

«Yo doy gracias infinitas a la comunidad masculina porque desde el minuto cero, desde que arrancó mi proceso, me encontré con un montón de hermanitos que me apoyaron y son parte de lo que yo soy. Por eso me siento muy bendecida, porque además conozco la problemática y sé que ese es uno de los desafíos grandes para las mujeres»

— Mary Hellen

La rapera Mary Hellen. Foto por Sofía Jiménez Viña.
La rapera Mary Hellen. Foto por Sofía Jiménez Viña.

Mary Hellen

​Yo doy gracias infinitas a la comunidad masculina porque desde el minuto cero, desde que arrancó mi proceso, me encontré con un montón de hermanitos que me apoyaron y son parte de lo que yo soy. Por eso me siento muy bendecida, porque además conozco la problemática y sé que ese es uno de los desafíos grandes para las mujeres. He conocido muchos artistas que me han contado que se encuentran con un productor y me cuentan: «Parce, para trabajar con él me lo está pidiendo». A mí no me tocó eso. Es en serio, a mí eso nunca nunca me tocó. 

Al principio, pues, lógicamente, cuando empezaron a verlo a uno entrar en medio de ellos fueron como: «¿Qué está haciendo acá?». Y yo como: «Marica, me gusta el rap, estoy escribiendo, tengo esta canción. Quiero hacer lo mismo que vos». Para esa época muchas chicas entraban a través de sus novios, pero no era convicción propia; fue parte de sus procesos de evolución como mujeres. Y muchos de los hombres no creían que las mujeres podíamos hacer lo que ellos estaban haciendo con la misma responsabilidad. El desafío que a mí me ha tocado vivir durante todos estos años con el rap es, con el trabajo mismo, mostrar que que hacemos lo mismo que nuestros hermanos, con la misma convicción. Nos ha tocado enfrentar los mismos desafíos de ellos para hacer un álbum, ¿cierto? Para movernos en los festivales, para conseguir los contratos y tocar en tal lugar. Pero siento que de una u otra manera eso se ha ido transformando. 

Muchos de ellos nos mostraron el camino. Seguramente, como en la vida misma, nos vamos a tener que encontrar hombres buenos, mujeres buenas, hombres malos, mujeres malas. Ahora tenemos la posibilidad de generar unos vínculos más claros, porque siento que ya hay más conciencia de los mismos hombres con lo que están haciendo las mujeres en el rap. Ha evolucionado muy bonito esto. Mary Hellen no podría haber hecho tantos discos si no hubiese tenido a mi equipo de parceros que me apoyaron, que me dieron los beats, que me ayudaron como DJs. En Medellín, la única mujer que es DJ de tornamesa y con la que he tenido la bendición de poder trabajar es Equinra.

El desafío sigue la transgresión, no solamente dentro del rap. Y no solamente hablemos de la transgresión del hombre a la mujer, sino también de la mujer al hombre, porque de eso muchas veces tampoco se habla. Y entonces los mismos males son callados y la vieja está abusando de ellos. Siento que también hay un estigma alrededor de todo eso. Hay que cortarlo, y cortarlo desde el amor. Desde el amor con la unidad. Siempre lo he dicho: hay que cortar esa barrera de que el hombre me va a transgredir, ¿cierto? Marica, somos muy empoderadas: «Venga, pues, que yo no me dejo, güevón». O sea, eso no va a pasar porque yo no me voy a dejar.  Sé claramente qué es lo que soy como mujer. Hay que seguir unificándonos desde el amor, cortando esas barreras. La clave para todo en la vida es el amor y el apoyo y la conexión entre los dos géneros. Partiendo desde ahí vamos a hacer cosas infinitamente grandes. 

Yo llevo veinticinco años sacando música, marica. Todavía tengo la posibilidad de montarme a escenarios de los que hace veinticinco años pensaba en cómo hacerlo. Y ahora pienso: ¿cómo sigo haciéndolo? Eso es gracias también a mis hermanos. Entonces, mucho amor para ellos. Y para mis hermanas, lógicamente, porque son esa otra parte que entiende lo que yo siento. A los hombres sí tengo que explicarles. 

 

Clamor de abismo

En mi obra está muy plasmado el mensaje social, político, de igualdad. No es como que yo haya dicho que mi obra iba a ser de esto. Realmente es algo muy natural: nace de la necesidad de reivindicarlo todo.

Mi compañero es rapero, y al inicio me invitaban a los eventos a los que lo invitaban a él: «Ah, parce, ¿y si tu novia se quiere tirar unos tres temitas?». Entonces llegó un momento donde empecé a negar los conciertos: ¿por qué me tenían que invitar por mi compañera? Y se abrieron un montón de oportunidades, me comenzaron a invitar ya como Clamor de abismo. 

En los eventos las parceras me decían: «Parce, qué vuelta lo que vos hacés». Entonces yo empecé a mirar mis letras y pensé: «Ve, qué natural como ha salido esto». Y claro, es lo que nace de acá del alma, de lo más profundo. Hay que reivindicar eso, reivindicarlo todo, ¿cierto? Y la filosofía también me involucró mucho con el aspecto político. La música es una fuente que posibilita todo, y así puedo llegar a toda una comunidad. Yo trabajo en docencia y en mis clases utilizo mucho el rap. He hecho ejercicios con mis chicos para que creen sus letras, y salen cosas de un trabajo profundo psicológico, que tienen que ver con la ética. Por medio de la ética forjamos a estos pequeños seres que apenas están creciendo, y que se dan cuenta del mensaje por medio de la música.

La música es un puente. Y si es mi forma de comunicarme, ¿por qué no hacerlo? También lo puedo poner ahí sin que suene forzado, sin que suene a cantaleta, ¿cierto? Hay otros momentos cuando escribimos canciones para cantarle a otras cosas; al parche, por ejemplo, y qué bien, para eso está la música. Pero la música también sirve para ayudar a forjar una comunidad social más ética, o por lo menos que funcione más en torno a amarnos, a colaborarnos y entendernos.

La rapera Clamor de abismo. Foto por Sofía Jiménez Viña.
La rapera Clamor de abismo. Foto por Sofía Jiménez Viña.

«La forma en que las escritoras tenemos de hablar de justicia social es haciendo letras que hablen de esas cosas. El grafiti le aportó mucho al Paro Nacional en ese sentido, ¿cierto? Pusimos a la gente a leer un montón de cosas, y cosas incómodas».

— Victoria 

 

Victoria, escritora de grafiti y fundadora del Festival Siempre Estuvimos Aquí. Foto por Sofía Jiménez Viña.
Victoria, escritora de grafiti y fundadora del Festival Siempre Estuvimos Aquí. Foto por Sofía Jiménez Viña.

Victoria

Siempre he dicho que, por lo general, a la gente no le gusta el grafiti porque no le gusta leer. Prefieren el pajarito, la carita, el animalito: es más fácil.  En cambio, ante el grafiti lo primero que preguntan es «¿Y qué dice ahí?». Y yo lo intento con la gente —«A ver, pues intente. ¿Cuál es esa letra?»— y empiezan a hacer el ejercicio:  y ¿Y qué ahí? Yo hago mucho de eso con la gente. «Ah, claro, ahí dice nosequé». Pero desde el Paro Nacional, la calle se llenó de letras, y la gente se vio obligada a leer las calles. Desde el paro, muchas cosas han cambiado para el grafiti. Antes no se veía que lo vieran pintando a uno y dijeran que tan lindo, que gracias. Y la gente también está empezando a ver más letras en los centros comerciales, en los comerciales de televisión: eso es grafiti. La forma en que las escritoras tenemos de hablar de justicia social es haciendo letras que hablen de esas cosas. El grafiti le aportó mucho al Paro Nacional en ese sentido, ¿cierto? Pusimos a la gente a leer un montón de cosas, y cosas incómodas. 

Mi crew se llama Necias, y a mí me gusta pintar esas letras porque otras mujeres son como «¿Necias? No, así me decían cuando yo era pequeña». Pues es que de ahí viene. Justo eso: somos necias porque nos gusta fastidiar, porque no hacemos caso. Me gusta mucho y otras niñas también se sienten reconocidas.

Esa es la responsabilidad que tiene el grafiti. Las raperas escriben, pero nosotras también escribimos. Lo que ustedes cantan nosotras lo pintamos. Cuando hay marchas salimos a pintar otra cosa y no nuestro AKA. Nos medimos desde la anatomía de otras letras, o nos pegamos unos bloques que no digan nuestro nombre sino otra cosa. Así le ha aportado el grafiti a las luchas sociales, a eso que molesta, a los genocidios que están ocurriendo: también escribimos «Palestina libre», «Catatumbo resiste».

DJ Equinra

Creo que uno de los problemas de la sociedad actual es el inmediatismo, querer tener todo ya. Obviamente me he enfrentado a eso, pero un día entendí que no necesito competir, sino construir algo que me permita vivir en tranquilidad.

Desde hace algunos años he estado muy conectada con la filosofía del 5%, que me ha ayudado un montón y es clave para el hip-hop, aunque se ha ido desconectando: la gente dice como «me gusta el rap», pero va más allá de eso. Es conocimiento de lo que sos vos, y me ha enseñado el poder que tiene uno mismo de crear y de generar cosas. El hip-hop me ha dado eso, la inteligencia para generar cosas por otros lados para poder vivir de esto. 

El hip-hop es mi filosofía y estilo de vida porque no solamente pongo música, sino que soy parte de esto, cargo con una responsabilidad conmigo misma y con la sociedad, con quienes me escuchan y me ven. A veces es una responsabilidad que no quiero: toqué en un evento y me empezaron a escribir personas como «Ay, mirá, qué chimba, nunca había visto una mujer de DJ». De cierta forma eso me agobia, marica, es una responsabilidad muy grande que yo no quise. Pero igual la tengo. No me quiero exponer, pero inevitablemente sucede. Entonces me pregunto: «¿qué estoy haciendo?», porque, como todos, yo también tengo cosas por mejorar.

Me identifico con la filosofía del 5% porque me ha dado bases para enfrentarme a esto, a la vida, para entender de que tengo el poder de hacer mi propia realidad. Hasta este momento me ha funcionado. Debería haber más espacios donde se enseñen estas cosas. Usted puede enseñar a hacer grafiti, a rapear, a ser DJ, pero el hip-hop no es solo eso: el hip-hop te enseña a vivir a través de una filosofía que te ayuda a trascender mucho más allá de tu arte, de tu talento. 

DJ Equinra. Foto por <b>Sofía Jiménez Viña</b>.
DJ Equinra. Foto por Sofía Jiménez Viña.

«El hip-hop es mi filosofía y estilo de vida porque no solamente pongo música, sino que soy parte de esto, cargo con una responsabilidad conmigo misma y con la sociedad, con quienes me escuchan y me ven».

— DJ Equinra

CONTENIDO RELACIONADO

Array

16 de junio de 2026
En su álbum Los tres golpes (2024), El Kalvo presenta una canción homónima que recorre los manjares de Bogotá a la hora del almuerzo, el desayuno y la comida. Entre huevos pericos, corrientazos y fritangas, cada verso del rapero bogotano nos hace salivar.

Array

12 de junio de 2026
Jeff Weiss fue reportero de tabloides mientras Britney Spears se desplomaba. Entre luces de neón, su novela Waiting for Britney Spears se adentra en el corazón roto del sueño americano y reflexiona sobre la verdad y la fama en el siglo XXI.

Array

11 de junio de 2026
La exclusión del somalí Omar Artan, una de las principales figuras emergentes del arbitraje africano, expone cómo las restricciones migratorias del gobierno Trump han empañado el Mundial de 2026. También endurece la contradicción en el corazón de este Mundial y de la FIFA: un torneo global atravesado por políticas discriminatorias.

Array

10 de junio de 2026
Entre archivos polvorientos y ediciones que pocos recuerdan, el nombre de César Uribe Piedrahíta reaparece con una fuerza inesperada. Médico, cronista y viajero incansable, escribió como quien filma: escenas breves, gestos precisos, diálogos que avanzan en secuencia. Hoy, al releer su inconclusa novela Caribe (1937), cuesta no verlo como un pionero de la novela gráfica en Colombia, alguien que imaginó otra forma de narrar mucho antes de que existiera un término para describirla.

Array

9 de junio de 2026
Con voces desde Buenos Aires, despedimos al Indio Solari, uno de los grandes poetas populares de la Argentina contemporánea. Por fuera de los mecanismos tradicionales de la industria musical, creó una obra llana y enigmática a la vez, cuya potencia emocional desbordó las calles y juntó a distintas clases sociales y generaciones. Más que otro homenaje, esta crónica indaga en el acceso plebeyo a la belleza, en la fuerza de la autogestión para tumbar puertas y en una historia de amor que trascenderá la muerte.

Array

8 de junio de 2026
El 8 de junio de 1708 se hundió el galeón San José. El libro El oro no flota, escrito por Andrés Ospina y publicado por la editorial MiCASa y el ICANH, explora las jerarquías, las ambiciones, los silencios y el poder que iban en el galeón, y mezcla la ficción con el archivo para adentrarse en el corazón de una época que todavía tiene mucho por decirnos.

Array

7 de junio de 2026
El Mundial de fútbol se inaugura este jueves 11 de junio, pero, de cierta forma, empezó cuando comenzamos a llenar el álbum de Panini, una tradición que se extiende por más de medio siglo y funciona como archivo emocional, dispositivo de memoria futbolera, rito colectivo y túnel temporal que conecta a distintas generaciones o a una persona nostálgica con su infancia. Sobre esto y más hablan el editor web de Gaceta Santiago Cembrano y Federico Arango, cocreador del blog Bestiario del balón y editor de opinión de El Tiempo.

Array

5 de junio de 2026
El documental El juego de la vida, de Mario Andrés Ruiz Zuluaga, siguió durante catorce años a cinco familias colombianas para preguntarse qué determina nuestro destino y si podemos cambiarlo. Una de sus revelaciones no tiene que ver solo con la movilidad social, sino con quién tiene tiempo para comprender su propia historia. 

Array

4 de junio de 2026
Mientras los billonarios imaginan la salvación de la humanidad a través de la inteligencia artificial, la filósofa y black-metalera Haela Ravenna Hunt-Hendrix, líder de la banda Liturgy, plantea el misterio religioso como bálsamo para la desesperanza: arte, compasión y mística para construir el Reino de los Cielos aquí en la Tierra. Hablamos con ella antes de su presentación en Bogotá este 6/6/26 en el Festival Caballito del Diablo.

Array

3 de junio de 2026
Con traje de fontanero, respirador con filtros y cámara en mano, el artista Mauricio Carmona Rivera se internó en los subsuelos de Bogotá y Medellín para conocer sus vestigios arquitectónicos. Katabasis, la exposición que inaugurará este 4 de junio en la Galería Santa Fe, muestra cómo aquello que solemos asociar con descomposición y desecho puede adquirir una extraña apariencia sacra.