Tras darse un baño en el kilómetro 4 entre La Chorrera y la sabana del río Cahuinarí, Arcesio siente que alguien quiere decirle algo. Un golpe en el pecho lo saca de sus contemplaciones y trae a su mente los rostros de sobrinos y sobrinas, de hermanas y hermanos, de madre y de padre. Sabe que, internado en la selva como estaba, solo puede ser uno de ellos.
La autora de esta historia lleva casi diez años de trabajo con el pueblo Muinane. De ese contacto surge esta crónica: adelanto de su próximo libro.